miércoles, 4 de marzo de 2026

Días de hacer los "nunca" de la eternidad.

 

DIAS DE HACER LOS “NUNCA” DE LA ETERNIDAD.

 

La eternidad es un lugar maravilloso donde ya no habrá más pecado, corrupción, enfermedad, muerte, dolor, ni todo lo negativo que hay en este mundo (Apo_21:1-4). Y también habrá cosas que nunca más podremos hacer como las hacemos aquí en la tierra, de tal manera que necesitamos aprovechar nuestra estancia aquí para hacerlas, porque nunca más las volveremos a hacer en la eternidad.

 

Una de esas cosas es vivir por fe, entendiendo varias cosas acerca de la fe: en primer lugar, que es la certeza y la convicción de lo que no vemos y esperamos (Heb_11:1).  En la eternidad, todo lo que no vemos y todo lo que esperamos será una realidad permanente, lo veremos y lo disfrutaremos. En segundo lugar, la fe es también obediencia a la Palabra de Dios (Heb_11:8), algo que aquí en la tierra es una batalla y una elección constante, pero que en la eternidad será una realidad permanente por las condiciones de la eternidad, el perfeccionamiento que habremos alcanzado y la plenitud de vida en la nueva naturaleza que habremos alcanzado plenamente, de tal manera que la vida terrenal y no la eternidad es el lugar para iniciar, ejercitar, desarrollar la fe.

 

Otra de las cosas que no existirán en la eternidad es el arrepentimiento por los pecados. Al no haber pecado en la eternidad, no habrá necesidad del arrepentimiento. El arrepentimiento es algo necesario en la vida terrenal, y que debemos aprovechar al máximo para vivir en la esperanza y seguridad de la eternidad con Cristo.

 

En la eternidad, como ya no habrá pecadores, ya no habrá la oportunidad de compartir la salvación con los que están perdidos. Ya no tendremos la oportunidad de ayudar a sacar una vida de la oscuridad y llevarla a la luz de Cristo porque en la eternidad ya no habrá oscuridad espiritual. Todo será luz. Tampoco en la eternidad tendremos la oportunidad de ayudar a los que están en necesidad de cualquier tipo: espiritual, emocional y/o física, porque en la eternidad no existirá la necesidad, no habrá nadie en necesidad. Todas las necesidades de todos estarán suplidas más que abundantemente.  En la eternidad tampoco experimentaremos batallas en las que salgamos victoriosos, porque ya no habrá más batallas entre la perfección y la imperfección, entre lo bueno y lo malo, entre lo celestial y lo diabólico. Es aquí en la tierra donde necesitamos batallar y vencer, ser más que vencedores en Cristo.

 

En la eternidad tampoco necesitaremos permanecer firmes en Dios a pesar de la oposición porque en la eternidad ya no habrá oposición, lo natural, lo normal allí será permanecer siempre firmes y avanzando en el conocimiento del Señor y en la vida de fe sin oposición de ninguna clase.

 

Pero también hay cosas que necesitamos desarrollar aquí en la tierra porque las seguiremos necesitando en la eternidad, por ejemplo, la adoración con todo nuestro ser al Señor (Jua_4:23-24) que implica la reverencia, la honra y el respeto al Señor que ahora son decisiones pero que en la eternidad será la manera natural de vivir. También la enseñanza, la dirección y el poder del Espíritu Santo para ayudarnos en todas las cosas. Igualmente, el amor al prójimo que ahora tenemos que alcanzarlo venciendo el egoísmo, en la eternidad será también natural.

 

En resumidas cuentas, hoy es el tiempo de vencer todos los obstáculos que nos impiden vivir en la plenitud de la vida en Cristo e irlos superando y avanzando, porque el tiempo de la batalla es en la vida terrenal ya que en la vida eterna ello será natural. El lugar para desarrollar todas estas cosas, y otras más, es ahora, en la vida terrenal, no en la eternidad.

 

En la eternidad ya no habrá enfermos por los cuales orar para que sean sanados, ni endemoniados u oprimidos por el diablo que liberar, ni vidas y corazones que restaurar, ni áreas de nuestra vida que sanar, liberar y restaurar. Ya no habrá incrédulos a quienes rescatar de las tinieblas, ni hermanos a quienes rescatar de las trampas del diablo, ni matrimonios y familias que restaurar, etc.

 

La tierra, a pesar de todas sus imperfecciones derivadas del pecado y la maldad, sigue siendo un lugar de lo más asombroso, aunque la eternidad lo será aún más, y cada momento que tenemos aquí con sus oportunidades específicas, es un regalo muy precioso del amor, la misericordia y la gracia de Dios que tendrá consecuencias en la eternidad, en la calidad de nuestra eternidad. Esas oportunidades, que ahora tienen el significado de aventuras espirituales, nunca más las volveremos a tener de la misma forma. Seguramente la eternidad tendrá aún más oportunidades de aventuras espirituales pero nunca de la misma naturaleza de las terrenales.  En la eternidad ya no habrá aflicciones, adversidades, errores, malas decisiones, pecados, carnalidad, fracasos y enemigos espirituales que vencer y superar. Esas cosas son las que hacen la vida terrenal especial y única para que las hagamos ahora porque en la eternidad no las podremos volver a hacer, volver a experimentar el deleite de la victoria sobre todas esas cosas.

 

 

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