DIAS DE OPORTUNIDADES.
Cada día que vivimos aquí en la tierra y en la eternidad será un día de
oportunidades, pero no para crecer en lo natural (dinero, bienes, fama, éxito,
etc.), sino para crecer como personas.
Cada uno de
nosotros fuimos diseñados por Dios para ser seres humanos a la imagen y
semejanza de Dios (Gen_1:26-27) con un propósito más allá de lo natural
(Sal_139:13-16, Efe_2:10).
Y cada día que
vivimos, es un conjunto de oportunidades que Dios nos permite para crecer en
ello. No importa el día de ayer, no importan nuestros errores pasados, nuestras
faltas, pecados, malas decisiones, fracasos, etc. Todo ello, si ya lo llevamos delante del
Señor, nos arrepentimos y pedimos perdón genuinamente por ellos, ya quedaron totalmente
en el pasado, ya el Señor no solo los perdonó (1Jn_1:9), sino que
también nunca se acordará de ellos y los escondió en el fondo del mar (Heb_8:12,
Heb_10:17, Miq_7:9) porque Sus misericordias son nuevas para con nosotros
cada mañana, nunca decaen y su fidelidad es grande (Lam_3:22-23).
De tal manera que
ya no necesitamos vivir en el pasado (Luc_9:62), y tampoco en el futuro
porque no sabemos que es lo que nos depara, además de que Dios ya lo tiene bajo
Su control, y es bueno (Jer_29:11). Necesitamos enfocarnos en las
oportunidades del día de hoy (Mat_6:34).
Necesitamos
enfocarnos y determinarnos cada día, y solamente por ese día, para crecer como
personas. Cada nuevo día es un día de nuevos inicias, de nuevas oportunidades,
de nuevos retos y nuevas posibilidades, que si lo enfocamos desde esa
perspectiva correcta, todo lo demás (lo terrenal que la mayor parte de las
personas se esfuerza por alcanzar en lugar de lo celestial) nos vendrá por
añadidura (Mat_6:33).
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