martes, 17 de marzo de 2026

Días únicos e irrepetibles.

 

DIAS UNICOS E IRREPETIBLES.

 

La Palabra nos enseña que cada uno de los días que se suceden en el calendario, Dios los ha hecho para que nos gocemos y nos alegremos en Él (Sal_18:24). Por otro lado, la Palabra en Sal_139:13-16 también nos enseña que cada uno de nuestros días Dios los diseño, y no los diseñó iguales, sino que cada uno diferente: somos la misma persona, podemos estar viviendo en el mismo ambiente y relacionarnos con las mismas personas, pero las experiencias de un día comparadas con las de otro día, son únicas e irrepetibles, aunque en algunos matices se puedan parecer. Por otro lado, también el Señor nos dice en Lam_3:22-23 que Sus misericordias son nuevas cada mañana, así como nuevo es cada uno de los días que Él ha creado.

 

Por ello Jesús nos enseñó en Mat_6:25-34 que no nos afanemos por el día de mañana, sino que en cada día nos debe bastar lo que el día trae para tomar decisiones, enfrentarlo, accionar y aprender de ello.

 

No nos preocupemos por el día de mañana, Dios ya lo tiene bajo control (Sal_23:1). Él ya sabe lo que nos tocará vivir ese día y ya ha preparado todo lo necesario para que podamos salir airosos de él.

 

Pero, así como no nos debemos afanar por el día de mañana tampoco deberíamos quedarnos atados al pasado, a lo que ya pasó (Luc_9:62). El pasado no lo podemos cambiar, solo aprender de él, de nuestros errores, malas decisiones, fracasos, pecados y pedir perdón por ellos delante del Señor y seguir adelante. Dios ya no está en nuestro pasado: el ya perdonó todo lo de atrás y nunca más se acordará de ello (Miq_7:19, Isa_43:25, Heb_10:17).

 

Preparémonos cada día para ese día porque en él y en Dios y con Dios haremos proezas (algo que nunca hemos hecho) (Sal_60:12, Sal_108:13). Pero para ello necesitamos enfocarnos en el día no en el pasado, no en el futuro, solo en el presente.

 

Este y cada uno de los días que nos toque vivir es un día para vencer (Rom_8:31-39), para ser bendecidos (Efe_1:3), para vivir en la plenitud de Cristo (Efe_1:22-23), para crecer, para avanzar (Fil_1:6, 2Co_3:18, Pro_4:18), para acercarnos más a vivir en los planes de bien del Padre para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11), un día más para que Él crezca y nosotros mengüemos (Jua_3:30) porque Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria (Col_1:27).

 

También hoy, y cada uno de los días que nos toque vivir es un día para guardar nuestro corazón (Pro_4:23) de todo lo negativo que pueda querer venir contra nosotros, perdonando, amando, bendiciendo. Un día más para enamorarnos del Señor (Stg_4:5), un día para hacer las buenas obras que Él ha preparado de antemano para que nosotros andemos en ellas (Efe_2:10), un día para vivir en Su buena voluntad, agradable y perfecta para nosotros, y disfrutar de todo lo que tiene el Reino de Dios para nosotros (Mat_7:21).

 

No desperdiciemos el día con quejas, negativismo, duda, incredulidad y/o cualquier otra emoción negativas. Hoy es un día para que nos gocemos en Él y nos alegremos por todo lo que Él ha hecho por nosotros, está haciendo y tiene preparado para nuestro futuro. Disfrutemos de este día porque es único e irrepetible, además de que no lo podemos recuperar.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario