CONOCIENDO AL PADRE.
La persona
más importante, más extraordinaria, más maravillosa, más espectacular que
podemos llegar a conocer en nuestra vida no es a nuestro cónyuge, o a nuestros
hijos, o a nuestros amigos. Esa persona es el Padre (Jua_14:6), a Quién
conocemos en la persona de Jesucristo (Jua_1:18) y por la persona del
Espíritu Santo (1Co_2:9-12).
Y
comenzamos realmente a conocer al Padre cuando reconocemos a Jesucristo como
nuestro Señor y Salvador (Rom_10:8-10, Jua_1:12) y recibimos el Espíritu
de adopción (el Espíritu Santo) por el cual clamamos Abba Padre (Papito) (Rom_8:15-17).
Cualquier
prejuicio, daño en el corazón,
adversidad, etc., que nos haya hecho tener un concepto erróneo del padre
(natural o celestial) es el resultado de una obra diabólica en nuestro ser
interior para robarnos el privilegio y el regalo de conocer a nuestro Padre
celestial, y hoy es un buen día de vencerlo entregándole nuestra vida a Cristo,
si no lo hemos hecho, o reafirmando nuestro compromiso y anhelo de conocer más
al Padre.
Recordemos que la vida eterna es conocer al Padre y
a Jesucristo (Jua_17:3) y que Jesucristo es la revelación del Padre (Jua_14:6-11,
Jua_1:18), lo que significa que todo lo que Jesús manifestó en su vida terrenal:
gracia, misericordia, amor, perdón, poder, cuidado, ternura, etc., es un
reflejo de Quién es el Padre y lo que hace.
Él es nuestro Salvador, Sanador,
Libertador, Restaurador de nuestro corazón, Proveedor, Protector, Fortaleza,
Seguridad. Él nos da una nueva identidad, la de hijos de Dios; una nueva
familia, la familia de Dios; un amor eterno (Jer_31:3) que no cambia
porque Él no cambia (Mal_3:6); una aceptación incondicional (Efe_1:6)
aunque nos va a transformar cada día a Su imagen (Fil_1:6, 2Co:3:18); una
nueva oportunidad de vivir vidas plenas, abundantes, bendecidas, en victoria (2Co_5:17,
Efe_1:22-23, Efe_1:3, Rom_8:31-39), una nueva naturaleza como la de Él (2Pe_1:3-4),
y todas las cosas que necesitamos para que las disfrutemos (Sal_23:1,
Fil_4:19, Jua_3:27, Stg_1:17).
Si
no hemos reconocido y creído en y a Cristo como nuestro Señor y Salvador que es
el camino que nos lleva al Padre, ¿Qué estamos esperando? Y si ya lo hemos
hecho, ¿Que estamos esperando para seguirlo aún más de lo que lo hemos hecho
antes para vivir en una plenitud, bendición, abundancia y victoria como nunca
hemos experimentado?
No hay comentarios:
Publicar un comentario