martes, 24 de marzo de 2026

El poder del amanecer.

 

EL PODER DEL AMANERCER.

 

En la salida del sol vemos la luz descender sobre la tierra. Es una señal, una imagen en el ámbito físico de lo que tiene lugar en el ámbito espiritual (Heb_11:3). Cuando reconocemos el Señorío de Cristo sobre nuestras vidas, significa la venida de la luz sobre nuestras vidas, sobre nuestros pecados, sobre nuestro pasado y sobre lo viejo (Jua_8:12). Todo ello queda atrás.

 

Después de la oscuridad viene la luz del día, y ello es un tipo de la resurrección. Cada uno de los cuatro relatos de la resurrección del Mesías contiene una palabra que habla del amanecer, del alba.

 

Cuando la Luz del Mundo, nuestro amado Jesús viene a nuestras vidas, la oscuridad retrocede y el poder de la Luz trae a la existencia lo que no existía, un nuevo día, saca de la nada una nueva creación, un nuevo ser, una nueva identidad (2Co_5:17), todo lo viejo pasa y todo es hecho nuevo.

 

Y ello significa que saca esperanza de la desesperanza, amor del egoísmo, vida de la muerte, luz de las tinieblas, un camino donde no había camino, del desorden un nuevo orden, de la vieja existencia una nueva existencia, de la oscuridad la luz,

 

Por ello y mucho más, la salvación es un milagro, el más grande milagro que puede manifestarse en la vida de una persona. Es hecho algo nuevo, totalmente nuevo, con un nuevo diseño, un nuevo propósito, una nueva forma de vida, un nuevo destino, un nuevo camino, una nueva Verdad en nuestra vida, una nueva vida que implica sanidad, liberación, restauración, provisión, protección, seguridad, liberad, vida, fortaleza, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, y muchas otras cosas que se siembran como una semilla para que florezcan.

 

Como una semilla que es sembrada en nuestra vida (Mat_13:21-23), para que florezca necesita de una buena tierra que es un corazón dispuesto a cobijarla, recibirla, atesorarla (Mat_13:31-32). Agua para regarla, que es la Palabra de Dios (Jua_15:3) y los ríos de agua viva del Espíritu Santo (Jua_7:37-39), abonarla que se produce cuando nos congregamos con los hermanos que es adonde Dios manda una clase especial de bendición y una porción especial de vida eterna que no obtenemos de ninguna otra forma (Heb_10:25, Sal_133:1-3), e implica el cuidado de la nueva planta y de la tierra en la que está brotando, que significa el cuidado de nuestro corazón para que todo lo nuevo que ha sido sembrado y que va a fructificar no se vea afectado por ninguna mala hierba (Pro_4:23).

 

Creamos hoy y cada día, al amanecer, en el poder de Dios para traer a la existencia ese día lo que no es, en el poder del día y de la luz (1Ts_5:5), hablando lo que no es como si fuera (Rom_4:17).

 

 

 

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