VIVAMOS LOS DÍAS HERMOSOS.
Dios
es Bueno, Santo, Perfecto, Hermoso, Justo. Y todo lo que
Dios hace, entonces, es bueno, santo, perfecto, hermoso, justo. Y ello incluye
cada uno de los días de nuestra
existencia.
Dios
hace todos los días
buenos, santos, perfectos, hermosos, justos para que
nosotros los vivamos en Él (Sal_118:24). Pero muchos podrán decir que sus días son
malos, desagradables, sufridos, y otras cosas por el estilo. La clave para que
cada día sea hermoso es que lo vivamos en Él.
Y vivirlos con Él, es en primer lugar,
haberle entregado nuestra vida, que Él sea nuestro Dios, Señor, Salvador y
Padre (Jn_1:12, Rom_10:8-10), que seamos Sus hijos. En segundo lugar,
que caminemos lo más cerca posible a su Voluntad buena, agradable y perfecta renovando
nuestra forma de pensar, no como piensan los que no conocen al Señor, los que
piensan conforme al mundo y/o a la carne, sino cambiando nuestra manera de pensar, de ver la vida y las cosas
de la vida (Rom_12:2), de la manera como nos lo enseña la Palabra de
Dios y entonces nuestros días serán diferentes: buenos, agradables, perfectos,
y aunque no serán exentos de situaciones problemáticas (Jua_16:33), ello
no nos robará el gozo. Si estamos en Cristo y Él ya las venció, y los creyentes
en Cristo que nos antecedieron en los siglos anteriores las vencieron, nosotros
también las venceremos (1Co_10:13) además de que obrarán para nuestro
bien (Rom_8:28-29) y tendremos victorias sobre todas esas situaciones
problemáticas (Rom_8:37) porque el Señor estará con nosotros ayudándonos
(Rom_8:26), guiándonos (Rom_8:14) y empoderándonos para ello (Hch_1:8).
Los días y las situaciones no son malos, sino
buenos, porque todo lo que Dios hace es bueno. La forma como nosotros los
vivamos va a depender de la forma como los percibamos, porque conforme pensemos
de esas cosas en el fondo de nuestro corazón, de esa manera los vamos a vivir (Pro_23:7).
De modo que si los pensamos como Dios dice, los viviremos en plenitud,
bendición y victoria (Jua_10:10, Efe_1:22-23, Rom_8:31-39), pero si no,
los viviremos en frustración, ansiedad, temor, agobio, etc.
En la vida natural, aunque el cielo este lleno de
nubes grises, arriba de ellas el cielo es luminoso, soleados, hermoso, celeste.
Las situaciones problemáticas que se nos puedan presentar en la vida son como
esas nubes grises que no nos dejan ver el cielo hermoso. Apartémoslas de
nuestra vista y veamos más allá de ello: no las nubes grises de las situaciones
problemáticas, sino el cielo celeste que Dios hará cuando las superemos (1Pe_5:8-10,
1Pe_1:5-6, Stg_1.2-4). Vivámoslos en agradecimiento, alabanza y gozo en
Cristo, no por lo que son en ese momento, sino por lo que Dios hará a través de
ellos. No los vivamos en queja, negativismo, frustración, amargura, angustia,
etc., porque lo que sembremos (y todo ello es una siembra) lo cosecharemos (Gal_6:7-8).
Podemos
tener días que se vean no
tan fáciles con los ojos físicos, pero si los vemos con ojos espirituales son
días llenos de oportunidades para crecer, para gozarnos, para agradecer, para
vencer. Son días de testimonio para vivir, experimentar, ver, la grandeza de
Dios.
No
nos perdamos, por las situaciones problemáticas que podemos estar enfrentando
este o cualquier otro día, los días hermosos que Dios ha hecho para que nos
gocemos y nos alegremos en Él (Sal_118:24). Este, y todos los demás días
que tenemos por delante, Dios los ha hecho para que nos gocemos y nos alegremos
en Él sabiendo que cada día es para que nuestra vida vaya en aumento como la
luz del Sol que se va perfeccionando desde el amanecer hasta que alcanza su
cenit, porque así es nuestra vida en Cristo (Pro_4:18). Pero necesitamos
notar algo: todo ello es en Cristo, lo que implica que, antes que nada, si no
lo hemos hecho ya, necesitamos rendirle nuestras vidas a Cristo reconociéndolo
como nuestro Señor y Salvador desde el fondo de nuestro corazón y ser salvos (Rom_10:8-10,
Jua_1:12) y todo lo demás vendrá por añadidura (Mat_6:33).
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