PREPARÁNDONOS PARA VIVIR LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA.
En
la Palabra el Señor nos promete que, si somos justos, Sus hijos, Él va a llevar
nuestra vida en aumento de la misma manera que la luz del sol va
perfeccionándose de la aurora hasta llegar al cenit (Pro_4:8, Fil_1:6).
Ello
quiere decir que, si estamos en el Señor, si creemos en Él y lo que Él dice, nuestros
mejores días están por venir, no solo porque vamos hacia la eternidad, sino
porque aquí en la tierra también irán en aumento, en mejoría, en ascenso.
Y
esos mejores días comienzan cuando le entregamos nuestra vida a Cristo
reconociéndole como el Señor de nuestras vidas (Rom_10:8-10) desde lo
profundo de nuestro corazón, no solo mentalmente.
Desde
ese momento nuestra vida comienza a cambiar porque somos hechos nuevas
criaturas, todas las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas, como una
semilla que va a ir creciendo de día en día (Mat_13:31-32) si la
regamos, la abonamos y la limpiamos y cuidamos.
Regarla,
abonarla, limpiarla y cuidarla implica en primer lugar, nutrirla con la Palabra
de Dios, el alimento espiritual para fortalecer nuestro ser interior (Mat_4:4),
regarla con la comunión con el Espíritu Santo que es como ríos de agua viva que
recorren nuestro ser interior, limpiándonos de todo lo viejo y estableciendo lo
nuevo (Jua_7:37-39) y abonándola cuando nos congregamos para ser
enseñados en la Palabra y ministrados con los dones del Espíritu Santo.
Si
hacemos esas tres cosas simples, el Señor por Su Espíritu Santo que ahora mora
en nosotros (1Co_6:19), hará en nuestros corazones las transformaciones
que sean necesarias para encaminarnos cada día en esa vida en ascenso, en esa
vida en aumento, a que cada uno de nuestros días sea mejor que los anteriores, y
preparando las condiciones para que los que siguen sean aún mejores.
Eso
no implica que en algún momento no vayamos a sufrir algunas adversidades
(pecado, errores, malas decisiones, acciones de otros, fracasos, etc.), pero lo
que tenemos garantizado por el Señor es que Él hará obrar todo eso para nuestro
bien (Rom_8:28-29) y saldremos de todo ello en victoria.
Por
todas esas razones, y muchas más, nuestra actitud hacia cada uno de nuestros
días necesita cambiar, en primer lugar, llenándonos del gozo del Señor porque
Él nos ha enseñado que cada uno de los días que Él nos permite son para que nos
gocemos en Él, y en el día, no por las circunstancias que nos toquen vivir,
sino porque Él está con nosotros y Él nos llevará de victoria en victoria, de
ascenso en ascenso, hasta que lleguemos a la Eternidad y vivamos los días
perfectos (Apo_21:3-4). Y junto con el gozo, con agradecimiento por todo
lo que Él ha hecho en nuestras vidas, está haciendo y hará, llevando cada día
nuestros días de mejor en mejor, de más en más.
Si
hoy estamos pasando por alguna dificultad, no pongamos nuestra mirada en ella,
sino en Dios que nos llevará a la victoria por sobre ella, que está obrando
para que nuestros días futuros, e incluso este, sea mejor que ayer, para que
tengamos vida abundante (Jua_10.10), plena (Efe_1:22-23),
bendecida (Efe_1:3), victoriosa (Rom_8:31-39) y en crecimiento (3Jn_1:2),
cumpliendo Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11).
Así
que ¡¡¡Ánimo!!! Nuestros mejores días, semanas, meses y años están por venir.
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