HOY
ES UN GRAN DÍA.
El Sal_118:24
nos enseña que este es el día que hizo el Señor para que nosotros nos gocemos y nos alegremos en
Él. Y como este día, cada uno de nuestros días. No importa si
el día está nublado o en
nuestra vida hay nubarrones de situaciones adversas. Si estamos pasando día así
recordemos que el Señor también nos dice en Mat_11:28-30 que podemos
entregarle a Él todas nuestras cargas y Él nos hará descansa, y que Él hará
obrar todas las cosas para nuestro bien (Rom_8:28-29) y si Él lo ha
dicho Él lo hará, porque no es hombre para mentir ni hijo de hombre para
arrepentirse (Num_23:19), además de que Él es el Todopoderoso, para el
cual no hay nada imposible (Luc_1:37) y no tenemos nada que temer, ni lo
que nos puedan hacer las personas, ni el mundo, ni el diablo ni los demonios,
porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1Jn_4:4)
y Su perfecto amor de Padre perfecto echa fuera el temor (1Jn_4:18).
Él, como nuestro Padre perfecto, si nuestros
padres terrenales desean lo mejor para nosotros y muchas veces no lo pueden
lograr porque no tienen los recursos necesarios para ello, no solo desea lo
mejor para nosotros sino que tiene todo el poder para lograrlo, si nosotros le
creemos a Él y lo que dice Su Palabra y nos confirma y guía el Espíritu Santo (Rom_8:14).
El tiene para nosotros planes de bien para darnos
un futuro y una esperanza (Jer_29:11) para que nuestra vida vaya en
aumento cada día hasta que sea perfecta (Pro_4:18, Fil_1:6), y parte de
esos planes y esa vida que Él tiene para nosotros es que tengamos vida
abundante (Jua_1:10), vida plena (Efe_1:22-23), vida bendecida (Efe_1:3),
vida victoriosa (Rom_8:31-39) y vida creciente en la que todo lo que
hagamos nos vaya bien (3Jn_1:2).
Cada uno de nuestros días fue diseñado por Dios
para ello (Sal_139:13-16, Efe_2:10), pero nosotros tenemos que decidir
si queremos que ello sea así o no (Deu_20.19-20). Si le creemos, El va a convertir nuestros
días malos en victoria (Sal_23:4-6), nuestra tristeza en alegría,
nuestro duelo en fiesta, nuestras lágrimas en risa (Isa_61:1-3).
Si le creemos a Dios, que lo que Él dice es Verdad
y le obedecemos siguiendo el camino que Él nos alumbra para ello por Su Palabra
(Sal_119:105) y por la dirección de Su Espíritu Santo (Rom_8:14), lo
alcanzaremos, pero si no le creemos y preferimos creerle a los pensamientos de
nuestro ego, del yo, de la carne, de la voluntad propia, no lo alcanzaremos.
Dios quiere que cada uno de nuestros días sean días
de victoria, de bendición y de gozo (Jer_29:11,
Pro_4:18, Fil_1:6), que cada uno de nuestros días encaminemos nuestros pasos al
cumplimiento de Sus planes, que cada uno de nuestros días cambiemos nuestra
perspectiva de ver esta vida terrenal de un valle de lágrimas a una oportunidad
de ser prosperados en todas las cosas y tener salud.
Nosotros
decidimos si vamos a vivir nuestros días con la fe en Dios y como Dios dice,
con fe y esperanza, o vamos a vivir con la mirada puesta en nuestros problemas,
circunstancias, adversidades, etc.
Dios
e mucho más, infinitamente más grande que nuestros problemas y Él tiene todo el
poder para cambiar nuestras circunstancias (Luc_1:37, Mar_9:23), pero
las circunstancias no pueden cambiar a Dios como no lo pueden cambiar nuestras
preferencia, nuestros gustos, nuestros caminos ni nuestra mentalidad cimentada
en el mundo y la vieja manera de vivir.
Necesitamos
nacer de nuevo, creer con todo nuestro corazón que Jesús es el Señor, y creerle
a Dios obedeciéndole, para nacer (ser transformador (por) del Agua (la Palabra)
y del Espíritu (el Espíritu Santo) para alcanzar todo lo que Dios tiene para
nosotros que es entrar en el Reino de Él.
Dios
quiere, nosotros decidimos, Él no lo va a hacer por nosotros (Deu_30:19-20)
y hoy puede ser el primer día de una transformación de nuestras circunstancias
y vida para bien, para lo mejor.
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