viernes, 20 de marzo de 2026

Hoy es un gran día.

 

HOY ES UN GRAN DÍA.

 

El Sal_118:24 nos enseña que este es el día que hizo el Señor para que nosotros nos gocemos y nos alegremos en Él. Y como este día, cada uno de nuestros días. No importa si el día está nublado o en nuestra vida hay nubarrones de situaciones adversas. Si estamos pasando día así recordemos que el Señor también nos dice en Mat_11:28-30 que podemos entregarle a Él todas nuestras cargas y Él nos hará descansa, y que Él hará obrar todas las cosas para nuestro bien (Rom_8:28-29) y si Él lo ha dicho Él lo hará, porque no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse (Num_23:19), además de que Él es el Todopoderoso, para el cual no hay nada imposible (Luc_1:37) y no tenemos nada que temer, ni lo que nos puedan hacer las personas, ni el mundo, ni el diablo ni los demonios, porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1Jn_4:4) y Su perfecto amor de Padre perfecto echa fuera el temor (1Jn_4:18).

 

Él, como nuestro Padre perfecto, si nuestros padres terrenales desean lo mejor para nosotros y muchas veces no lo pueden lograr porque no tienen los recursos necesarios para ello, no solo desea lo mejor para nosotros sino que tiene todo el poder para lograrlo, si nosotros le creemos a Él y lo que dice Su Palabra y nos confirma y guía el Espíritu Santo (Rom_8:14).

 

El tiene para nosotros planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) para que nuestra vida vaya en aumento cada día hasta que sea perfecta (Pro_4:18, Fil_1:6), y parte de esos planes y esa vida que Él tiene para nosotros es que tengamos vida abundante (Jua_1:10), vida plena (Efe_1:22-23), vida bendecida (Efe_1:3), vida victoriosa (Rom_8:31-39) y vida creciente en la que todo lo que hagamos nos vaya bien (3Jn_1:2).

 

Cada uno de nuestros días fue diseñado por Dios para ello (Sal_139:13-16, Efe_2:10), pero nosotros tenemos que decidir si queremos que ello sea así o no (Deu_20.19-20).  Si le creemos, El va a convertir nuestros días malos en victoria (Sal_23:4-6), nuestra tristeza en alegría, nuestro duelo en fiesta, nuestras lágrimas en risa (Isa_61:1-3).

 

Si le creemos a Dios, que lo que Él dice es Verdad y le obedecemos siguiendo el camino que Él nos alumbra para ello por Su Palabra (Sal_119:105) y por la dirección de Su Espíritu Santo (Rom_8:14), lo alcanzaremos, pero si no le creemos y preferimos creerle a los pensamientos de nuestro ego, del yo, de la carne, de la voluntad propia, no lo alcanzaremos.

 

Dios quiere que cada uno de nuestros días sean días de victoria, de bendición y de gozo (Jer_29:11, Pro_4:18, Fil_1:6), que cada uno de nuestros días encaminemos nuestros pasos al cumplimiento de Sus planes, que cada uno de nuestros días cambiemos nuestra perspectiva de ver esta vida terrenal de un valle de lágrimas a una oportunidad de ser prosperados en todas las cosas y tener salud.

 

Nosotros decidimos si vamos a vivir nuestros días con la fe en Dios y como Dios dice, con fe y esperanza, o vamos a vivir con la mirada puesta en nuestros problemas, circunstancias, adversidades, etc.

 

Dios e mucho más, infinitamente más grande que nuestros problemas y Él tiene todo el poder para cambiar nuestras circunstancias (Luc_1:37, Mar_9:23), pero las circunstancias no pueden cambiar a Dios como no lo pueden cambiar nuestras preferencia, nuestros gustos, nuestros caminos ni nuestra mentalidad cimentada en el mundo y la vieja manera de vivir.

 

Necesitamos nacer de nuevo, creer con todo nuestro corazón que Jesús es el Señor, y creerle a Dios obedeciéndole, para nacer (ser transformador (por) del Agua (la Palabra) y del Espíritu (el Espíritu Santo) para alcanzar todo lo que Dios tiene para nosotros que es entrar en el Reino de Él.

 

Dios quiere, nosotros decidimos, Él no lo va a hacer por nosotros (Deu_30:19-20) y hoy puede ser el primer día de una transformación de nuestras circunstancias y vida para bien, para lo mejor.

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