jueves, 12 de marzo de 2026

Días de queja o días de agradecimiento.

 

DIAS DE QUEJA O DE AGRADECIMIENTO (Num_11:4-6).

 

“Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!  Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.”

 

Cuando Israel salió de Egipto, no solo salieron israelitas, también salieron gentes de otras nacionalidades y creencias. Cuando iban en el desierto, los extranjeros (que no creían ni confiaban en Dios) comenzaron a quejarse y rápidamente contagiaron con sus quejas a los israelitas (que por lo que se evidencia en el transcurso de su caminar en el desierto, tenían una fe débil, emocional, dependiente de las circunstancias).

 

Este pasaje nos enseña una verdad importante: todas las personas, y entre ellas, nosotros los creyentes, tenemos la opción de dos actitudes para cada uno de nuestros días: la queja o el agradecimiento. La queja derivada de la insatisfacción, del vaso medio vacío, y el agradecimiento derivado del contentamiento, del vaso medio lleno. Y ambas, dependiendo de donde estamos poniendo nuestra mirada: si en las circunstancias terrenales y temporales, o en la Palabra de Dios eterna.

 

Cuando vivimos en la queja generalmente se debe a estar viviendo una vida con insatisfacción porque estamos poniendo nuestra mirada en las circunstancias inmediatas, no en todo el panorama de nuestra vida, o porque estamos viendo lo que nos falta en lugar de agradecer lo que ya tenemos y/o porque pensamos que la vida pasada fue mejor que la presente.  En todos los casos estamos ignorando dos hechos importantes: que Dios tiene planes de bien y no de mal para darnos un futuro (en la tierra) y una esperanza (la eternidad con Él) (Jer_29:11), y que nuestra vida como hijos de Dios es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que llega a su punto óptimo (Pro_4.18).

 

Por otro lado, el diablo, el mundo y la carne son expertos en llevarnos al olvida de lo malo que vivimos en el pasado: la esclavitud al pecado, los malos tratos, la falta de libertad espiritual y emocional, etc., como fue el caso de los israelitas, y centrarnos en lo escaso bueno que pudo ser nuestro pasado (las ollas de comida). Esa es una de las razones por las cuales la Palabra nos enseña que no volvamos nuestra vista al pasado, porque al hacerlo tendremos una mirada selectiva que nos atará al pasado y no nos dejará avanzar hacia el futuro prometido por Dios (Luc_9:62).

 

Y también, el diablo, el mundo y la carne son expertos en llevarnos a pensar en el futuro de manera negativa, llenándonos de ansiedad, angustia, temor, etc., olvidando lo que Dios nos ha prometido de una vida abundante (Jua_10:10), plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), próspera (3Jn_1:2), en victoria (Rom_8:31-39).

 

En lugar de centrar nuestra mirada en el pasado, o en el futuro, o en lo circunstancias del día que hoy que nos pueda estar haciendo falta, centrémosla en lo que Dios ya ha hecho y nos ha dado en nuestra vida (Jua_3:29, Stg:1:17, Sal_101:1-3), que totalmente seguro, es más y mejor que lo que teníamos en el pasado, comenzando por el perdón y la vida eterna que Dios nos ha dado por el hecho de haber reconocido el Señorío de Cristo en nuestras vidas (Jua_3:16) y la adopción que como hijos hemos recibido del Dios Todopoderoso, que ahora además de ser nuestro Dios, es nuestro Padre y nuestro Pastor que nos ha prometido que nada nos faltará y nuestra vida irá bien (Sal_23:1-6), aunque en algunos pocos momentos y por un poco de tiempo tengamos que enfrentar aflicciones (Jua_16:33, 1Pe_1:5-6) de las cuales saldremos más que vencedores y obrarán para nuestro bien (Rom_8:28-29, 1Pe_5:8_10).

 

Alimentemos nuestro agradecimiento por lo que Dios ha hecho, nuestra fe por lo que Dios está haciendo y nuestra esperanza por lo que Dios hará, en lugar de hundirnos en la queja, porque aunque las circunstancias temporales no lo aparenten, Dios está llevando nuestra vida en aumento como la luz de la aurora (Pro_4:18), adelantando el cumplimiento de Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11).

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