DESCENDIÓ A NOSOTROS.
En el
desierto, Moisés se
encontró con Dios varias veces en el Monte Sinaí (Exo_19) y allí era
inalcanzable para todos los demás que acompañaban a Moisés en el éxodo por el
desierto. Y allí, en el Monte Sinaí,
Dios le ordenó a Moisés que hiciera un Tabernáculo, el Tabernáculo de Reunión,
conforme al modelo que Dios le mostró (Exo_25:8-9), y ello nos muestra
lo mismo que cuando Dios creó a Adán y Eva: que Dios quería tener comunión y
habitar en medio de ellos; que Su Presencia y Su Gloria que había sido
inalcanzable para todos ellos en el Monte Sinaí ahora estuviera en medio de
ellos, morara con ellos.
Y
Dios y Su Gloria descendió una vez más en Cristo (Jua_1:14, Jua_3:16). Él habitó entre
nosotros, puso Su Tienda, Su Tabernáculo (así dice en el idioma original) entre
nosotros como lo hizo en el Tabernáculo de Reunión en el Desierto.
Pero hizo aún algo más: cuando Él fue a
reunirse con el Padre después de Su crucifixión y ascensión, nos envió a Su
Espíritu Santo a hacer morada en nosotros (1Co_6:19), además de qué por
Él, por Su Sangre derramada en propiciación y expiación por nuestros pecados de
una vez y para siempre, nos dio libre acceso al Trono de Su Gracia para
encontrar misericordia y gracia para el oportuno socorro (Heb_4:15-16).
Y ello significa que podemos habitar en Su Presencia y bajo Su Gloria cada día
de nuestras vidas en medio de cada circunstancia, y aún en los momentos más
oscuros de ella, y tener gozo a pesar de todo porque en Su Presencia, si
habitamos en Él, hay plenitud de gozo y delicias para siempre (Sal_16:11)
además que nos guiará en medio de ellas y nos dará la victoria sobre ellas (Sal_23:4-5),
sin importar donde estemos.
Ahora podemos tener comunión con Él en todo
momento de nuestra vida (1Ts_5:17), y no solo la podemos tener, Él la
anhela (Stg_4:5, Jua_4:23-24), la busca (Cnt_2:14), y nos ha
provisto de muchos elementos para ella, además de Su Espíritu Santo: si oramos
(1Ts_5:17), damos acción de gracias y le alabamos (Sal_100:4),
meditamos en Su Palabra continuamente (Jos_1:7-8), buscamos hacer todas las
cosas para Su Gloria (Col_3:23-24), buscamos Su dirección (Jer_33:3),
traemos nuestras cargas delante de Él (Mat_11:28-30) y le seguimos (Jua_10:27),
si constantemente ponemos nuestros pensamientos en Él (Sal_1:1-3) y le
obedecemos (Mat_6:33), entonces le encontraremos y habitaremos en Su Presencia
con todos los beneficios que ello implica (Sal_91:1-6).
Él nos ha dado algo asombroso, maravilloso,
extraordinario, asombroso, espectacular, etc., que podemos disfrutar en todo
momento. No lo hagamos a un lado, no lo menospreciemos. Apreciémoslo como el
tesoro más valioso que podemos llegar a tener (Mat_13:44-46).
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