MENTALIDAD DE LIBRES O MENTALIDAD DE ESCLAVOS.
En
el pasaje de Num_13:27-32, referente a la información que los espías que
envió Moisés a la tierra prometida, y que ello entregaron a la congregación (en
lugar de solo a Moisés y a los dirigentes ancianos y sabios del pueblo),
podemos observar que los doce espías vieron las bendiciones de la tierra prometida (que eran una
realidad), e hicieron un listado de ellas, pero le dieron mayor énfasis a los
posibles obstáculos (que eran solo una posibilidad y no una realidad).
En lugar de centrarse en lo que era,
se centraron en lo que podía (o no) ser, y decidieron rendirse, darse por vencidos
anticipadamente, no a lo que era, sino a lo que podía (o no podía) ser, en
lugar de llenarse de fe, esperanza, fortaleza, seguridad, confianza, certeza,
convicción, etc., acerca de lo que Dios, muchísimas veces, les había prometido
en el desierto: que Él les entregaría la tierra prometida que fluía leche y
miel y que Él pelearía con ellos contra sus enemigos y los desalojaría de la
tierra prometida para que ellos la pudieran disfrutar plenamente.
Ese informe evidencia varias cosas: en
primer lugar, una mala selección de las personas que debían ser portadoras de
la información: diez de ellos fueron negativos y se rindieron a la evidencia
física, desechando lo que Dios había dicho, y solo dos le creyeron a Dios
(Caleb y Josué).
En segundo lugar, que tanto los diez
espías que dieron la información negativa, así como el pueblo, no habían
cambiado su mentalidad al salir de Egipto libres: seguían teniendo mentalidad
de esclavos, derrotados, incapaces, la mentalidad que les crearon en Egipto,
donde siendo más y con la posibilidad de ser más poderosos que los egipcios,
habían vivido en esclavitud, conformismo, tradicionalismo, limitados, pasividad,
etc.
Tercero. Manifestaron una total falta
de fe, a pesar de la gran cantidad de poderosas señales que Dios había hecho
por ellos, para mostrarles que Él estaba con ellos en todas las circunstancias
por adversas e imposibles que les pudieran parecer en lo natural, y que Él
tenía cuidado de ellos en todos los aspectos de su vida. No les sirvieron de nada todas las maravillas
que habían visto hacer a Dios en medio y a favor de ellos. La mentalidad
negativa, el pesimismo son es enemigos de la fe,
Todo ello implicó una negación de la
veracidad de Dios, una negación de su Palabra, una negación de la esencia de
Dios (amor, bondad, misericordia, verdad, etc.). Contradijeron a Dios
directamente, además de que, con tal de sostener su argumento negativo,
mintieron descaradamente para meterle miedo al pueblo.
Que ello nos sirva de ejemplo a
nosotros cuando nos enfrentemos a decisiones y/o situaciones negativas
temporales que requieren decisiones que van a ser definitivas. Confiemos totalmente en la Palabra de Dios
firme y eterna y que ella sea la base para tomar nuestras decisiones y no las circunstancias
y/o percepciones de los demás que son temporales, cambiantes, inestables.
Cuando nos enfrentemos a situaciones
negativas no nos concentremos en ellas sino en el Todopoder de Aquel que está a
nuestro favor y es Más que Suficiente para vencer cualquier obstáculo y
situación negativa (Rom_8:31-39, Fil_4.13, 1Jn_3:8, 1Jn_4:4, 1Pe_1:5-6,
1Pe_5:8-10, etc.).
No perdamos nunca la perspectiva de la vida que Dios quiere que vivamos: plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), abundante (Jua_10:10), próspera (3Jn_1:2), victoriosa (Rom_8:31-39) y que ella deriva, no solo del hecho de que Jesús sea nuestro Señor y Salvador, sino de que nos sometamos a Él (Stg_4:7) y le obedezcamos (Deu_28:1-2, Mat_6:33). Si Él ya nos dio a Jesús cuando éramos Sus enemigos ¿Cómo no nos dará con Él todas las demás cosas si le obedecemos? (Rom_8:32).