martes, 24 de marzo de 2026

Un día para servir.

 

UN DÍA PARA SERVIR.

 

La Palabra de Dios nos enseña que Dios no solo nos llamó para ser salvos y sus hijos (Jua_1:12), sin también para que le sirviéramos (Isa_41:9). Dios nos llamó de tierras lejanas (pecado, apartados de la ciudadanía de los santos, estando perdidos) y nos llamó para ser Sus hijos-siervos.

 

Y ello no es solo para super especiales, sino para todos Sus hijos. Isaías, después de ser limpio (salvo) fue llamado para servirle (Isa_6:5-8). La suegra de Pedro, una vez que fue sanada, le servía (Mat_8:14-15). El que quiera ser mayor, no en jerarquía sino en crecimiento, madurez y plenitud en Cristo necesita servirle a Él sirviendo a los demás (Mat_10:42-45, Fil_2.3-49).

 

El Señor, cuando somos salvos, nos da dones (1Co_12:3-6), para provecho de los demás (1Co_12:7, 1Pe_4:10) y les da dones a los demás para provecho nuestro de tal manera que nos sirvamos los unos a los otros, y nadie sea superior a los demás (1Co_12:12-25). Todos somos necesarios, todos somos operativos y funcionales (1Co_12:21-23) y todos tenemos dones diferentes para complementarnos unos con otros (1Co_12:14-17), de tal manera que en el Cuerpo de Cristo ninguno está demás, ninguno sobra, ninguno deber ser inoperante, solo receptor, sino que todos además de recibir necesitamos dar, porque dando es como recibiremos (Luc_6:37-38).

 

En 2Co_5:17-18 el Señor nos enseña que somos ministros de la reconciliación, de un Nuevo Pacto (2Co_3:8), linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo escogido por Dios para anunciar Sus Virtudes (1Pe_2:9). Y todo ello no porque seamos competentes por nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios que no solo nos llamó para ser Sus hijos-siervos, sino que también nos equipa y perfecciona todo el tiempo para que lo podamos hacer para Su Gloria (Fil_1:6, Efe_4:11-13).

 

Todos somos Sus llamados a servirle, aunque no todos lo vamos a servir de la misma manera. Él nos da diferentes dones para que sirvamos en diferentes áreas, y además toma nuestras especificidades y las potencializa para que lo hagamos de formas diferentes, pero todos con el mismo objetivo: servir a las necesidades de los demás (Fil_2:4), unos con obras de misericordia (Mat_25:35-40), otros ministrando a los demás para sanidad, restauración, liberación (Luc_4:18), otros testificando con nuestra forma de vida (Hch_1:8, Jua_13:35, Mat_6:14-16) y contando lo que Dios ha hecho en nuestra vida (Mar_5:18-20), otros evangelizando a quienes no conocen al Señor (Mar_16:15-18), otros discipulando a otros para que crezcan en la fe (Mat_28:18-20) y de otras muchas formas.

 

Hoy, entonces, como cada uno de los días de nuestra vida, son días para servir a Dios sirviendo a los demás. No desperdiciemos las oportunidades que Dios nos da cada día para ello: cada persona con la que nos cruzamos y/o relacionamos es la oportunidad que Dios nos da de que las sirvamos, ya sea de las formas como mencionamos anteriormente, o bien con nuestro aliento, consolación, exhortación, edificación, ánimo, etc. (1Co_14:3, Gal_6.1-2).

 

Que seamos conocidos no por ser pasivos ni servidos, sino por ser servidores y dadores activos.

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario