jueves, 12 de marzo de 2026

Días de restauración.

 

DIAS DE RESTAURACIÓN.

 

 

Cada día que vivimos, para Dios, es un día para nuestra restauración en algún punto de nuestra vida pero principalmente de nuestro corazón (Luc_4:18, Fil_1:6, Joe_2:25) porque Él es un Dios de restauración.

 

Dios quiere restaurar prioritariamente nuestro corazón porque de él, si está sano, emana la vida (Pro_4:23). Un corazón que no está sano lo que provoca es nuestra ruina. En nuestra vieja manera de vivir, como no guardábamos nuestro corazón, de él manaba la muerte y por ello nosotros estábamos muertos en delitos y pecados (Efe_2:1). Pero ahora Dios nos ha dado nueva vida y con ello ha empezado el proceso de la restauración de nuestro corazón, que implica sanar toda amargura (emociones negativas) resultado de ofensas y experiencias destructivas en nuestra vida antes de Cristo, destruir todo patrón de conducta pecaminoso (fortalezas, argumentos y altiveces, 2Co_10:4-5) que nos impiden conocer de una mejor manera a Dios y a Cristo y llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo que es nuestra liberación (Jua_8:31-32).

 

Él quiere liberarnos de todo aquello que pueda impedir el cumplimiento de Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) y llevar nuestra vida cada día en aumento (Pro_4:18), porque como un Padre amoroso Él desea que vivamos la vida abundante (Jua_10:10), plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), próspera (3Jn_1:2) y en victoria (Rom_8:31-39) que Cristo compró con su muerte y el derramamiento de Su Sangre en la Cruz para nosotros.

 

Y todo comienza en la restauración de nuestro corazón para después restaurar todas las demás áreas de nuestra vida a Su plenitud, Su bendición, Su Gozo, Su Libertad, etc. (Joe_2:25-27, Jer_15:19, Job_33:26).

 

En Dios la restauración y la restitución van de la mano. La palabra que se traduce al español como restauración significa: afirmación, aquietar, arreglar, descansar, estar firme, levantar, estar de pie, prevalecer, reedificar, restituir, sostener, compensar, conformar, devolver, recobrar, recompensar, recuperar, regresar, reposo, resarcir, rescatar, restablecer.  Y la Palabra que se traduce restitución (en hebreo: "shalam", como "shalóm"): significa ser verdaderamente humano, estar seguros (en espíritu, alma, mente), estar completos, pagar el daño, hacer paz (con Dios, con el prójimo, con nosotros), próspero (integralmente), recompensar, resarcir, retribuir.

 

Como podemos ver por el significado de las palabras restauración y restitución en el idioma bíblico original, significan una trasformación total de todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo), un regreso al diseño original de Dios (imagen y semejanza de Él, Gen_1:26-27) de vida plena y eterna (Gen_1:28), ser verdaderamente humanos en el total significado que ello implicaba en nuestra creación original como seres humanos.

 

Y ello es un proceso que inicia en nuestras vidas en el momento en el cual le entregamos a Cristo Jesús nuestras vidas (de verdad, de corazón, no de labios) para que el sea nuestro Señor además de Salvador (Rom_10:8-10), en el momento en el que, por creer en Cristo, somos adoptados hijos de Dios (Jua_1:12) y Dios, como nuestro Padre perfecto, toma control de nuestras vidas y nos dirige por Su Palabra y Su Espíritu Santo a esa restauración y restitución (Dios primero restaura y luego restituye, primero sana y después llena). Y ese proceso sigue con la ayuda del Espíritu Santo todos los días de nuestra vida (Fil_1:6) hasta que lleguemos a la Presencia del Señor cuando partamos de este mundo terrenal. Y para ello, nuestro Padre ha hecho morar al Espíritu Santo en nosotros, nos ha hecho Su Templo por la regeneración de nuestra vieja naturaleza transformándola a la naturaleza divina que nunca debimos perder (1Co_6:19, Hch_1:8, Jua_7:37-39).

 

El proceso de restauración y restitución se lleva a cabo, cuando con el poder, la dirección, la ayuda y la obra del Espíritu Santo en nosotros vamos siendo transformados cada día (2Co_3:18, Fil_1:6) mediante la renovación de nuestro entendimiento con la Palabra de Dios (Rom_12:2, Efe_4:22-24) proceso que no es en nuestras propias fuerzas sino por el poder del Espíritu Santo, y del cual nosotros somos colaboradores (1Co_3:9, 2Co_6:1) mediante la decisión de permitir al Espíritu Santo que nos transforme menguando nosotros y creciendo Cristo en nosotros (Jua_3:30) y la decisión de que como hijos obedientes, con la ayuda del Espíritu Santo, pondremos en práctica la Palabra de Dios (1Pe_1:13-16, Jua_14:15-17).

 

Y aunque a veces nos pueda costar tomar la decisión de permitir la transformación del Espíritu Santo saliendo de una aparente zona cómoda a una zona nueva, la decisión y el proceso vale la pena porque nos conducirá a la libertad (Jua_8:31-32), la vida y la bendición (Deu_30:19-20) y a experimentar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom_12:2).

 

Así que ánimo, y a vivir cada día de nuestras vidas como días de restauración y restitución.

 

 

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