lunes, 10 de noviembre de 2025

Viviendo como ciudadanos del cielo.

 

6. VIVIENDO COMO CIUDADANOS DEL CIELO.

La Palabra de Dios nos enseña en Fil_3:10 que los creyentes somos ciudadanos del cielo, y en Fil_1:27 (NVI) nos exhorta a vivir como tales.  Vivir como ciudadanos del cielo implica comportarnos como es digno del Evangelio, es decir, viviendo conforme a lo que nos enseña la Palabra de Dios, buscando primeramente el Reino de Dios (el gobierno de Cristo en nuestras vidas) y su justicia (poniendo en práctica la Palabra) para que todas las cosas nos sean añadidas, estando firmes en un mismo Espíritu (es decir, siendo guiados por el Espíritu Santo, Rom_8:14) esforzándonos en vivir por la fe (el justo vivirá por la fe, Rom_1:17).

Todo ello implica entonces poner nuestra mirada en las cosas eternas, no en las temporales (los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida, o lo que es lo mismo, lo que quiere la carne, el yo, el ego, la voluntad propia, la autocomplacencia, la autogratificación, la autosatisfacción, la autoexaltación, etc., Jua_3:30, Mat_16:24-26, 1Jn_2:15-17, Col_3:1-3), porque nuestra vida verdadera, definitiva, esencial, no es la vida terrenal sino la vida eterna (la que viene del cielo y en la cual viviremos por la eternidad, siendo esta vida terrenal solo una preparación para la por venir, donde ya no habrá más lágrimas, ni más tristeza, ni más enfermedad ni dolor, ni pecado, ni corrupción (Apo_21:1-4).

El cristianismo no es una religión (ritos, cultos, congregación). Es fundamentalmente un estilo de vida que aprendemos en la Biblia (Sal_119:105) para lo cual el Señor nos ha dado Su Espíritu Santo para que nos empodere, nos ayude, nos enseñe, nos guíe y nos ayuda a hacer morir todo lo viejo en nosotros para interiorizar en nuestra mente y corazón el nuevo estilo de vida (Hch_1:8, Rom_:8:26, Jua_14:26, Jua_16:13, Rom_8:13-14, Rom_8:12, Efe_4:22-24).

Y el resultado de ese estilo de vida es el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe (fidelidad y obediencia), mansedumbre (humildad), templanza (dominio propio y obediencia) (Gal_5:22-23).

No tenemos que vivir desde el principio en la perfección de este estilo de vida pero nuestro corazón, y todo nuestro ser necesita estar enfocado, decidido y orientado a alcanzarlo gradualmente con la ayuda del Espíritu Santo (Fil_1:6, Pro_4:18) para que podamos experimentar la buena voluntad de Dios (Rom_12:2), Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) que es una vida abundante (Jua_10:10), plena (Efe_1:22-23), próspera (3Jn_1:2), bendecida (Efe_1:3) y en victoria (Rom_8:31-39).

Todo ello es lo mismo que nos enseña la Palabra en el Sal_23:1-6: Jehová es mi Pastor (si oímos y obedecemos Su voz, Jua_10:27) y nada nos faltará: provisión, descanso, reposo, dirección, protección, seguridad, victoria, unción, gozo, misericordia, vida eterna.

Bien vale la pena vivir de esa manera, aun cuando eventualmente podamos fracasar y tomar malas decisiones (1Jn_1:9), pero si nuestro corazón está enfocado en ello, si nuestro deseo es verdaderamente agradar a Dios con todo nuestro ser, no solo lo vamos a ir logrando, sino comenzaremos a vivir las bendiciones de Su Reino de una manera creciente cada vez. 

Vivir de esa manera, vivir en el estilo de vida del Reino, en el estilo de vida del Evangelio, es la mejor manera de invertir nuestra vida, y no solo en beneficio propio, sino de todas las personas que nos rodean, y al final, tendremos por la eternidad esa vida perfecta que todos anhelamos, y la tendremos por los siglos de los siglos (Jua_3:16-18, Apo_21:1-4).

 

 

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