miércoles, 26 de noviembre de 2025

Decisiones sabias.

 

DECISIONES SABIAS.

 

Para los israelitas en el desierto, Cades fue el lugar de una encrucijada que iba a ser determinante para sus vidas: seguir viviendo en el desierto y/o regresar a la esclavitud en Egipto o entrar en la Tierra Prometida, la tierra de las promesas de Dios.

 

Y cada uno de nosotros, constantemente, y bajo distintas circunstancias, nos vemos enfrentados a nuestros propios “Cades”, a estar frente a decisiones cruciales que van a implicar, por lo menos parcialmente, resultados positivos o negativos para nuestra vida.

 

Y en esos momentos nos vemos enfrentados, en el fondo y en última instancias, a una disyuntiva : vamos a confiar en lo que nos dicen los sentidos, los sentimientos, las circunstancias, todo lo cual es temporal, pasajero, o vamos a confiar en la Palabra de Dios eterna, permanente, que no cambia, y que es la Verdad que necesitamos para fundamentar nuestra vida (Num_23:19, Mat_5:18, Jua_14:6).

 

Toda decisión que tomemos va a influir en mayor o menor grado en la calidad de nuestra vida (Deu_30:19-20) de tal manera que necesitamos ser cuidadosos cuando las tomemos.

 

El consejo es que no confiemos en las circunstancias ni en las percepciones de otras personas ni en nuestras emociones y sentimientos, que son temporales, cambiantes, inestables.  Confiemos siempre en la Palabra del Señor, en Sus mandamientos, leyes, preceptos, principios, normas, promesas, y en Sus hechos.  Él es, además de nuestro Dios, nuestro Buen Padre que quiere lo mejor para nosotros Sus hijos, los que hemos creído en Jesucristo (Jua_1:12, Rom_8:15-17, Jer_29:11) para que vivamos vidas plenas (Efe_1:22-23), bendecidas (Efe_1:3), abundantes (Jua_10:10), prósperas (3Jn_1:2) y victoriosas (Rom_8:31-39).

 

Y todo ello es posible si obedecemos, si seguimos su Palabra (Sal_119:105) y la dirección de Su Espíritu Santo (Rom_8:14).

 

Caminemos siempre, todos los días, al encuentro de esa vida que Dios tiene para nosotros fundamentándola en Su Palabra, alimentando nuestro hombre interior todos los días con el Pan de Su Palabra (Mat_4:4), meditándola y teniendo nuestra delicia en ella todo el tiempo (Sal_1:1-3), estudiándola y escudriñándola (Jua_5:39) porque ella es vida para nosotros (Jua_14:6). Y ello aun cuando nos pueda parecer que hay dificultades que tendremos que enfrentar y resolver en el camino. 

 

La bendición que tenemos por delante, si fundamentamos nuestra vida en la Palabra, siempre va a ser supremamente mejor que la conformidad, la comodidad, la pasividad y/o la zona de confort que tenemos ahora.

 

 

 

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