martes, 4 de noviembre de 2025

La necesidad del conocimiento de la Palabra de Dios.

 LA NECESIDAD DEL CONOCIMIENTO DE LA PALABRA DE DIOS.

La Palabra del Señor en Ose_4:6 nos advierte del peligro de la falta de conocimiento de la Palabra y de Dios, de la misma manera que Jesús también nos lo advierte en Mat_22:29, Mar_12:24 y Mar_12:27.

Y eso aplica en dos sentidos para toda persona: para los que no han reconocido al Señor Jesucristo como Señor y Salvador ni al Padre como su Padre, si no se arrepienten, les espera la condenación eterna, aparte de una vida incompleta, vacía, sin propósito en cuanto a todo lo eterno y trascendente (Sal_7:11-16). En cuanto a los que ya son salvos e hijos de Dios implica la posibilidad de vivir una vida por debajo del plan de Dios para Sus hijos: sus planes de bien para darles un futuro y una esperanza (Jer_29:11), la vida abundante (Jua_10:10), la vida plena (Efe_1:22-23), la vida próspera (3Jn_1:2), la vida victoriosa (Rom_8:31-39), la vida en aumento (Pro_4:18, Fil_1:6).

Y ello porque el conocimiento del Padre y del Hijo es la vida eterna (abundante, plena, próspera, victoriosa, en aumento) (Jua_17:3, Jua_5:39).

Ose 4:6 contiene tres partes. Una exhortación (buscar el conocimiento), y una consecuencia de no hacerlo (será destruido) y una maldición (que ya no opera en nosotros porque fuimos redimidos de la maldición de la ley, Gal_3:13). Pero la exhortación sigue vigente (Jua_17:3, Ose_6:6) así como la consecuencia de no hacerlo también (perecer), no tener acceso a la plenitud de la vida eterna que ya tenemos y vivimos en Cristo (Jua_3:16). 

Oseas también nos advierte de parte de Dios que el pueblo sin entendimiento caerá (Ose_4:14) en las trampas del maligno que son para robar, matar y destruir esa vida que tenemos en Cristo (ya no nos puede retener para él, pero si nos puede hacer la vida a cuadros). Por ello la Palabra nos enseña que nos fortalezcamos en el Señor (en Su Palabra) y en el poder de Su fuerza (Su Espíritu Santo) para poder apagar todos los dardos del maligno y no ignorar sus maquinaciones contra nosotros, y que permanezcamos firmes en el día de los ataques del diablo que son diarios y constantes principalmente en este tiempo que sabe que le queda poco tiempo (Efe_6:10-18).

En el mismo pasaje de Ose 4:6, la Palabra puntualiza que desechar el conocimiento es desechar el conocimiento de Dios y olvidarse de la Ley es olvidarse de la Palabra, no buscarla, ni conocerla, ni ponerla por obra, todo lo cual implica negligencia en obedecer lo que la Palabra nos enseña en Sal_1:1-3, Jos_1:7-8, 3Jn_1:2: que necesitamos ser diligentes en el conocimiento de la Palabra, en atesorarla en nuestro corazón y en ponerla por obra para que nos vaya bien en todo lo que hacemos, en todas las áreas de nuestra vida, en toda circunstancia y en todo tiempo.

Así que haríamos muy bien, en beneficio de nosotros mismos y de nuestra familia, en primer lugar, y de los que nos rodean en segunda instancia, aplicarnos más diligentemente cada día, a la lectura, conocimiento, meditación, memorización, repetición, compartir, atesorar y poner por obra la Palabra (Deu_6:1-9

 


 

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