EL USO DE LA INFORMACIÓN.
En Num 13:17-33 la
Palabra nos narra el episodio en el cual los 12 espías que Moisés había mandado
a explorar la Tierra Prometida regresan y dan su perspectiva de los resultados
que habían encontrado allí. Y podemos aprender de ello varias lecciones
importantes.
Los
espías no tenían que haber dado la información a la congregación, sino
solamente a quién les había enviado. Fueron enviados por Moisés y no por la
congregación. La información tenían que habérsela dado a Moisés y a los
ancianos en todo caso, para que fueran ellos los que,, bajo la dirección de
Dios tomaran la decisión adecuada. Ello nos enseña una lección importante: no
toda la información tiene que ser compartida con todos. Hay que dar la información a quienes pueden
procesarla. Hoy, en las redes sociales encontramos un gran cúmulo de
información, mucha de ella mal intencionada, que pretende modelar el
pensamiento de grandes sectores, y desafortunadamente lo está logrando,
inclinando el pensamiento, no a la verdad, sino al interés de los que usan el
modelaje del pensamiento a través de las redes sociales. Y eso fue precisamente
lo que pasó con los espías. Ellos no tenían interés en entrar a la tierra
prometida, o por lo menos a enfrentar las batallas que ello podía implicar, a
pesar de que Dios les había dicho que Él las pelearía por ellos. Y dieron “malas
noticias” que toda la congregación siguió, menos tres personas (Moisés, Caleb y
Josué) y ello determinó, por haber seguido noticias equivocadas, que anduvieran
errantes por el desierto durante 40 años viviendo por debajo del plan de Dios
para ellos.
Esto
nos enseña que debemos ser cuidadosos con la información que recibimos (que es
la perspectiva de otra persona y no necesariamente la verdad), y
principalmente, que no debemos dejarnos convencer por informaciones y/o
percepciones de otros que vayan en contra de lo que Dios nos enseña en Su
Palabra y/o el Espíritu Santo nos está dirigiendo. Por encima de lo que digan las personas, la
Palabra de Dios debe tener la prioridad siempre (Jer_17:5-9, Pro_16:25).
La
democracia no en todos los casos funciona porque las personas son fácilmente
influenciables en sus emociones para tomar decisiones cuando lo que se requiere
son decisiones de fe, racionales, fundamentadas en la verdad, y no en
percepciones subjetivas o en intereses sectarios, y si de democracia se trata y
de seguir el consejo de otros, lo que necesitamos entonces es oír las opiniones
de las personas sabias, no de las emocionales (Pro_11:14, Pro_15:22, Pro_24:6,
Pro_8:3, Pro_12:15, Pro_13:18, etc.).
Cuando
estamos bajo la desesperación, el desánimo, la ansiedad o cualquier otra
emoción negativa, nunca es el momento de tomar decisiones. Primero necesitamos
buscar la calma en la presencia del Señor (Isa_30:15), poniendo nuestras
cargas delante de Él y sometiéndonos a Su Palabra (Mat_11:28-30),
bendiciéndolo y no olvidándonos de todos sus beneficios que hemos experimentado
a lo largo de la vida (transformaciones, milagros, soluciones a situaciones
imposibles o casi imposibles, poder, etc.) y bendiciendo al Señor por su amor,
gracia, misericordia, bondad y favor para con nosotros, cuyos planes son de
bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) para llevar
nuestra vida en aumento (Pro_4:18, Fil_1:6) de tal manera que vivamos
vidas plenas (Efe_1:22-23), abundantes (Jua_10:10), bendecidas (Efe_1:8),
prósperas (3Jn_1:2) y en victoria (Rom_8:31-39) y que todo lo
podemos en Él que nos fortalece (Fil_4:13). Y entonces, y solo entonces,
cuando estemos en calma y hayamos sopesado todas las opciones a la luz de la
Palabra (Sal_119:105) y bajo la dirección del Espíritu Santo (Rom_8:13-14),
tomemos decisiones de fe y no de temor (1Jn_4:18) por cuanto el justo (nosotros
los hijos de Dios) por la fe vivimos (Rom_1:17) y no por vista, por las
circunstancias (que son temporales, cambiantes, relativas, Col_3:1-3, 2Co_5:7).
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