jueves, 6 de noviembre de 2025

Una vida para servir.

 

UNA VIDA PARA SERVIR.

 

La Palabra en Isa_41:9 nos enseña que el Señor no solo nos salva (Dios nos llamó de tierras lejanas) sino que nos llama a Su servicio (“te dije: mi siervo eres tú”). Y ese es un llamado doble que se repite a lo largo de toda la Escritura (Isa_6:5-8, Mat_8:14-15, Mar_5:18-20, Mar_16:15-18, Mat_28:18-20, 1Pe_2:9, Apo_1:5-6, Apo_5:10-12, Fil_2:3-4, Mar_10:42-45, Hch_1:8, etc.).

 

Por ello, cuando el Señor nos salva, también nos da dones (1Co_12:1-31), que básicamente son para el servicio (provecho) de los demás (1Co_12:7, 1Pe_4:10), y nos enseña que todos, sin excepción, no solo tenemos dones, sino que necesitamos ser operativos en el Cuerpo de Cristo porque cada uno es necesario para los demás, y cada uno necesitamos también de los demás para nuestro crecimiento y maduración espiritual (1Co_12:21-23). Eso explica el porque tenemos cada uno diferentes dones: para ser complementarios de los de otros (1Co_12:14-17, Gen_2:18, Ecl_4:9-12).

 

El Señor, a cada uno de nosotros nos ha hecho ministros de la reconciliación, no solo para que reconciliemos a las personas con Dios mediante nuestros hechos diarios, nuestro estilo de vida (Hch_1:8, Mat_5:14-16), sino que también dando testimonio de lo que Él ha obrado en nuestras vidas (Mar_5:18-20), predicando el evangelio a los que no se han convertido (Mar_16:15-18) y discipulando a otros creyentes para su crecimiento y madurez espiritual (Mat_28_18-20), y para que reconciliemos todas las cosas a nuestro alrededor con Él (que apliquemos Sus principios en nuestras relaciones con las demás personas y con las cosas, como buenos mayordomos de la multiforme gracia de Dios (1Pe_4:10) que nos ha dado todas las cosas (Jua_3:27). Y todo ello, haciéndolo por gracia (Mat_10:8), como ministros de un nuevo pacto, no de la ley, sino del Espíritu, un pacto de gracia (2Co_3:6) que implica la adopción de hijos (Jua_1:12, Rom_8:15-17) con todos los beneficios implícitos en una Paternidad perfecta.

 

La mayoría de nosotros, como Moisés frente a la zarza ardiente, Jeremías frente al llamado de Dios, David y Salomón con respecto al llamado para ser rey, etc., podemos no sentirnos competentes por nosotros mismos, y de hecho, no lo somos, pero nuestra competencia para cumplir con el llamado de Dios no depende de nosotros, nuestras habilidades, talentos, capacidades, etc., sino del equipamiento sobrenatural de Dios: nuestra competencia proviene de Dios (2Co_3:5).

 

Además de las formas que mencionamos anteriormente de servir a nuestros hermanos, hay muchas otras formas que están a nuestro alcance para bendecirlos en la atención de sus necesidades, no solamente materiales, sino también espirituales y emocionales (Fil_2:4, Luc_4:18 –sanidad, liberación, restauración--, 1Co_14:3 –edificación, exhortación, consolación --, ayudándoles a llevar sus cargas en oración e intercesión, etc.).

 

El tiempo para servir es ahora, no importa en el nivel espiritual en el que nos encontremos, ya sea que estemos empezando nuestro caminar en Cristo o bien que ya hayamos avanzado en el camino.  Nuestro privilegio, como salvos, hijos de Dios, redimidos por Cristo, es ser imitadores de Cristo en todo lo que hagamos, incluida el área de servicio a otros, y no solo en la congregación, sino fuera de ellos, donde vivimos, donde trabajamos, donde estudiamos, etc.  Todo encuentro con una persona es una oportunidad que Dios nos da de servir siendo amables con las personas y apoyándoles si detectamos que tienen alguna necesidad que nosotros podemos satisfacer directamente o dirigiéndoles hacia donde pueden encontrar la ayuda y el apoyo que necesitan.

 

Recordemos, Dios, nuestro Padre no solo nos llamó para ser salvos y Sus hijos, sino también para ser hijos servidores, en primer lugar, de Él y en segundo, de nuestro prójimo, como Sus colaboradores (2Co_6_1, 1Co_3:9): Él trabajo, nosotros somos Sus ayudantes, no por méritos, sino por privilegio, por gracia. Así que manos a la obra. Hoy es el día, no mañana, no más adelante. Hoy.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario