LA
VERDAD FRENTE A LA MENTIRA.
En Num_13:30-32 encontramos
una parte de la historia de Caleb, que tuvo la osadía de pararse enfrente de
una multitud que no quería oír la verdad sino creer la mentira, una osadía que
solo Dios puede dar.
Para Caleb ello implicó
estar dispuesto a sufrir las consecuencias de su oposición a la mayoría, pero
ello no le importe porque a él lo que verdaderamente le importaba era la
opinión y la voluntad de Dios in importar lo que los demás pensaran. Y lo mismo sucedió con Jeremías, y la mayoría
de los profetas del Antiguo Testamento que fueron rechazados y/o perseguidos
por sostener la opinión de Dios en contra de la opinión de los reyes,
sacerdotes, falsos profetas y el común de las personas que preferían oír lo que
les sonaba bien a sus oídos, aunque fuera en contra de la Verdad de Dios.
Y lo mismo sucedió con Jesús
y los primeros cristianos. Y lo mismo sucederá con nosotros, los creyentes de
la época actual. Somos minoría frente a una mayoría que prefiere creer la
mentira que les satisface, que la Verdad de Dios que les da vida. Necesitamos
tener la fe y la valentía de enfrentarnos a la mayoría (el “que dirán” y la
presión de grupo) y manifestar la Verdad, la verdadera fe, sabiendo que es más
importante y creíble lo que Dios dice y hará, que la opinión de la mayoría.
Por lo general, la voz de la
minoría no es escuchada precisamente por ser la de la minoría, pero la verdad
no es cuestión de números. Muchas veces,
si no es que casi siempre, la verdad se levanta en contra de la opinión de la
mayoría, y en el caso de la Palabra de Dios que es la Verdad que necesitamos
para la vida, no es la excepción (Mat_7:13-14).
La Verdad de Dios permanece inalterable, sin importar la opinión de la
mayoría, las corrientes de pensamiento de moda, la cultura, el tiempo, el
lugar, la raza, etc. La Verdad permanece
inalterable porque está garantizada por el carácter de Dios (Mat_5:18, Mal_3:6,
Heb_13:8, Num_23:19) porque Dios no solo no cambia, sino que Él es la Verdad,
de tal manera que lo que Él dice es la última palabra en todo aquello a lo cual
Él se refiere.
No nos dejemos influir ni
atemorizar por lo que piensa la mayoría, al final de cuentas, la mayoría piensa
que sus caminos son los caminos derechos en su propia opinión, pero su fin es
ruina (Pro_16:25, Pro_14:12). Mantengámonos firmes en la Verdad de Dios, viviéndola
y proclamándola, que al final de las cosas y de los tiempos, la razón estará de
nuestra parte.
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