miércoles, 5 de noviembre de 2025

Los seres humanos fuímos creados para cxrecer, ensancharnos, avanzar.

 

Los seres humanos fuimos creados para crecer, ensancharnos, para avanzar.

La Palabra de Dios nos enseña que los seres humanos no fuimos creados para estar limitados, escasos, conformistas. Cuando Dios nos creó en Adán y Eva, si bien nos hizo del polvo de la tierra (Gen_2:7) también nos hizo a Su Imagen y Semejanza (Gen_1:26-27), y Dios es infinito, además de eterno, de tal manera que en nosotros Él puso la semilla de lo infinito y de lo eterno para vivirlo no solo en la vida terrenal sino también en la vida eterna.

Sin embargo, en la caída, todo ello se corrompió, se torció, perdimos el rumbo, y en lugar de seguir los planes de Dios (vida abundante, Jua_10:10) seguimos los planes del diablo de vivir alejados de Dios siguiendo nuestros propios caminos que nos parecen derechos en nuestra propia opinión pero que en realidad son para robarnos, matarnos y destruir todo aquello para lo cual Dios nos creó.

Pero, Dios en Cristo vino a rescatar todo lo que se había perdido (Luc_19:10), a deshacer todas las obras del diablo en nuestras vidas (1Jn_3:8) y a restaurar Sus planes para nosotros, planes de bien y no de mal para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29.11).

Esos planes de Dios para nosotros implican:

·         Una vida abundante (Jua_10:10).

·         Una vida plena, en plenitud (Efe_1:22-23).

·         Una vida en salud y prosperidad en todas las cosas (3Jn_1:2).

·         Una vida bendecida (Efe_1:3).

·         Una vida en victoria (Rom_8:31-39).

La clave es rechazar todas las obras del diablo y de la caída en nuestras vidas y abrazar los planes de Dios para nosotros en Cristo, y ello implica, como primer paso, reconocer el Señorío de Cristo en nuestras vidas (Jua_3:16, Jua_1:12, Rom_10:8-10) y luego, ensanchar nuestro corazón llenándonos de la Palabra de Dios y restaurar nuestra manera de pensar conforme a Dios (Col_3:16, Efe_4.22-24, Rom_12:2) para lo cual el Señor no solo nos ha dejado Su Palabra Escrita, sino también nos da Su Espíritu Santo para empoderarnos (Hch_1:8), ayudarnos en todas las cosas necesarias para alcanzar Sus planes para nosotros (Rom_8:26), enseñarnos y recordarnos Su Palabra (Jua_14:26, Jua_16:13) y guiarnos (Rom_8:13-14) para rechazar la vieja manera de pensar y recibir la nueva según Dios.

Muchos piensan que para vivir en Cristo necesitan antes vencer y dejar muchas cosas de su actual manera de vivir, lo cual es una mentira del diablo para evitarles dar el paso hacia Cristo.  Si bien es cierto que en la nueva manera de vivir en Cristo todas las cosas viejas pasarán y todas serán hechas nuevas, ello no será por nuestro propio esfuerzo sino por la obra imperceptible pero efectiva del Espíritu Santo en la transformación de nuestro corazón (2Co_5:17, Eze_36:24-31). Todo lo malo pasará y todo lo bueno será potenciado gradualmente hasta llegar a la perfección en Cristo (Fil_1:6).

Si todavía no lo hemos hecho, el tiempo es ahora (Isa_55:6) porque llegará un tiempo (y posiblemente está muy cercano) en que Él será buscado y no será hallado (Amo_8:11).

Y para ello, no es nada difícil, es sencillo: creer en nuestro corazón que Jesús es el Señor de nuestras vidas y que Dios le resucitó de los muertos, y entonces seremos salvos (Rom_10:8-10), adoptados hijos de Dios (Jua_1:12, Rom_8:15-16), y como hijos, herederos de Dios y coherederos con Cristo de Sus planes y todas Sus bendiciones para nosotros que necesitamos para vivir aquí en la tierra, y después, la eternidad perfecta con Dios y Cristo (Apo_21:1-4).

Y si ya somos hijos, no desmayar sino llenarnos de Su Palabra y de Su Espíritu cada día (Col_3:16, Efe_5:18) para resistir todas las obras del diablo y estar firmes y enfocados en la vida que Cristo quiere que vivamos (Efe_6:10-13) y para la cual nos guía Su Palabra (Sal_119:105) y Su Espíritu Santo (Rom_8:14).

La Palabra nos enseña que para todo ello no estamos estrechos, limitados en Dios, sino que lo estamos en nuestro propio corazón no renovado (2Co_6:12) engañoso y perverso más que todas las cosas (Jer_17:9), lo cual es la razón de la necesidad de llenarnos de la Palabra y buscar la comunión con el Espíritu Santo todos los días, para vencer las cosas engañosas y perversas que aún puedan haber en nuestro corazón (2Co_10:4-5, Efe_4:22-24, Rom_12:2).

 

 

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