martes, 4 de noviembre de 2025

Dos fuentes de confianza, dos resultados diferentes.

 DOS FUENTES DE CONFIANZA, DOS RESULTADOS DIFERENTES.

Todos los creyentes podemos tener dos fuentes de confianza, pero cada una de ellas con resultados diamentralmente diferentes. 

La primera de ellas son nuestros propios recursos (nuestras fuerzas, habilidades, capacidades, talentos, conexiones y relaciones sociales, la pretensión de controlas las circunstancias, etc.). Todo ello son nuestros propios caminos que nos parecen derechos en nuestra propia opinión pero cuyo fin es destrucción, ruina, muerte, etc. (Pro_16:25, Jer_17:5-6).

Todos hemos experimentado en mayor o medida el fracaso de confiar en nuestros propios esfuerzos, en la ayuda de otros o en el intento de manipular las circunstancias.

La segunda, la más importante, la más esencial, la verdadera, es el Señor.  Solo Él debería ser nuestra confianza porque Él nunca nos falla, Él no sabe fallar, Él, por ser perfecto, no sabe fallar (Jer_17:7-8, Sal_119:105, Sal_121:1-8, Sal_23:1-6, etc.).

Los que hemos vivido confiando en el Señor podemos dar un testimonio poderoso de cómo Él nos ha ayudado hasta aquí en todas las circunstancias difíciles y adversas de nuestra vida (Jua_16:33) y en lugar de ser derrotados por ellas, hemos salido triunfantes y con una mayor madurez en la vida y reafirmados y fortalecidos en nuestra confianza en el Señor.

La pregunta que nos tenemos que hacer, si somos creyentes verdaderos en Cristo o si aún no lo somos es ¿hasta cuando vamos a seguir confiando en nuestros recursos, que son falibles, que no son confiables en todas las situaciones, en lugar de confiar plenamente en Dios que no falla nunca? ¿Que estamos esperando para confiar plenamente en Dios y entregarle nuestras vidas plenamente? ¿Si ya lo reconocimos plenamente como Señor y Salvador, porque seguimos confiando en nuestras fuerzas en lugar de confiar en su Omnipotencia, creciendo en nuestra entrega y confianza en Él?


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