VIVIR NUESTRA HERENCIA DE
VICTORIA.
La
Palabra nos enseña en Rom_8:15-17 y Gal_4:7 que somos herederos
de Dios, de todo lo que es de Él, y dentro de ello, la victoria sobre las obras
de las tinieblas (Col_2:13-15).
No importa que sea con lo que ahora estemos batallando, o vayamos a
batallar en el futuro (vicios, carácter, pecado, fracasos, etc.), aunque
parezcan como la ciudad de Jericó para los israelitas (amurallada, impenetrable,
invencible), en el Señor y como Sus hijos, no hay nada imposible (Luc_1:37)
si podemos creer (Jua_11:40). El
Señor la venció todas esas obras de las tinieblas, y porque estamos en Él,
somos herederos de esas victorias (1Jn_3:8, 1Jn_4:4, Rom_8:28-29, Jua_16:33,
Fil_4:13).
Recordemos:
somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, y ello incluye no solo la
victoria sobre todas las obras de las tinieblas que pudieran venir contra
nosotros, sino también herederos de todos Sus atributos, de todas sus
cualidades comunicables, que están en nosotros (2Pe_1:3-4) como
resultado de la nueva naturaleza que hemos recibido en la salvación por Su
Gracia (2Co_5:17, 1Pe_1:23).
Entonces,
la pregunta que necesitamos hacernos cuando nos enfrentamos a esos obstáculos,
adversidades, malos hábitos, pecados, malas decisiones, errores, etc., no es si
venceremos o no. La pregunta correcta es
¿Cuándo lo haremos? La vida siempre
tendrá sus retos y los retos siempre tendrán oposición, pero en Dios Él nos
dará las fuerzas para enfrentarlos (Hch_1:8, Rom_8:26), pero no solo
para enfrentarlos sino, mejor aún, para vencerlos.
El
problema de hoy no es necesariamente tiene que ser el problema de mañana. Hoy es el día de enfrentarlo y tener victoria
sobre él. Mañana será otro día para
enfrentar lo que tengamos que enfrentar y tener victoria nuevamente, y así
sucesivamente, un día a la vez (Mat_6:34). Hoy es el día para
esforzarnos, enfrentar y vencer lo que se nos presente (Jos_1:6-9). Mañana será otro día, otras circunstancias,
otros retos, otras victorias, otros problemas, etc. Pero el día clave de la victoria es hoy. Si libramos la batalla hoy, y superamos
(aunque solo sea una parte del problema), el día de mañana también podremos
hacerlo (con el resto del problema) o con los nuevos retos a los que nos
enfrentemos.
El
día clave de la victoria, el día clave para hacernos de nuestra herencia, es
hoy. Hoy es el día de que comencemos la
batalla contra ese aparente gigante, y cortemos su crecimiento. Si no lo hacemos (procrastinación), mañana
será más grande. Hoy es el primer día de
la derrota de ese gigante que nos está estorbando e interponiéndose entre
nosotros y la tierra prometida (la victoria) de hoy que Dios nos ha concedido.
En
Cristo no solo no estamos solos (Dios está con nosotros en la persona del
Espíritu Santo), sino que tenemos a nuestra disposición todo Su poder (Hch_1:8),
toda Su ayuda (Rom_8:26) y todas las armas espirituales para vencer: la
espada del Espíritu que es la Palabra de Dios; el escudo de la fe; el Nombre
que es sobre todo nombre ante el cual se dobla toda rodilla en el cielo, en la
tierra y debajo de la tierra; la oración, etc.
Echemos
fuera todo pensamiento de derrota (que ninguno viene de Dios), que son armas
que el diablo utiliza contra nosotros para robarnos, matarnos y destruirnos la
herencia que tenemos en Cristo. Y armémonos con la Palabra de Dios y con la fe
(creer y obedecer la Palabra) y enfrentemos cada situación adversa que nos
quiera impedir el día de hoy que entremos en el resto de la herencia que Dios
tiene para nosotros este día: vida abundante (Jua_10:10), vida plena (Efe_1:22-23),
vida bendecida (Efe_1:3), vida en victoria (Rom_8:31-39), Sus
planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) y su vida
en aumento en nosotros (Fil_1:6, Pro_4:18, 2Co_3:18). Si Él con nosotros ¿quién contra nosotros? (Rom_8:31).
De
tal manera que ¡¡¡Ánimo y adelante!!! En Cristo no podemos perder ninguna
batalla, en Él somos más que vencedores en todas las cosas (Rom_8:31-39).
Importante. Si quieres experimentar
este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de
todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo
con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados,
ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo,
sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el
mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa
fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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