viernes, 30 de enero de 2026

Buenas y nuevas siembras (decisiones).

 

BUENAS Y NUEVAS SIEMBRAS (DECISIONES).

 

Todos los días tenemos que tomar decisiones, en muchas situaciones, es decir, muchas decisiones.  Tenemos dos grandes formas de tomarlas: desde nuestros propios pensamientos y voluntad (el temor, el miedo, la codicia, la autogratificación, la autoexaltación, la sexualidad, la ansiedad, la impaciencia, etc., Pro_16:25) o desde la dirección de Dios (la fe, la esperanza, el agradecimiento, el contentamiento, la paz, la paciencia, etc.).

 

Cualquier decisión que tomemos va a tener resultados, pero no los mismos resultados (Mat_7:13-14, Mat_16:24-26). Unos podrán ser aparentemente favorables a corto plazo, pero terribles a largo plazo, con gratificación a corto plazo pero con problemas a mediano y largo plazo.  Otros que no nos pueden parecer favorables a corto plazo pero que son grandemente beneficiosos a largo plazo, con gratificación talvez no a corto plazo pero si a mediano y largo plazo. Los primeros son los que tomamos de acuerdo a nuestros propios criterios (terrenales y temporales) en tanto que los otros son los que tomamos de acuerdo a los criterios de Dios (celestiales y eternos).

 

No hay ninguna forma de escapar a esos resultados: son una ley de la creación (natural, emocional y espiritual (Gen_8:22, Gal_6:7-8, Deu_30:19-20) y sus resultados trascienden a un tan largo plazo como la eternidad: el que escoja por los criterios de Dios, comenzando por reconocer el Señorío de Cristo en su vida (Rom_10:8-.10, Jua_1:12, Rom_8:15-17, Rom_12:2) será salvo y tendrá vida eterna, y el que escoja vivir su vida bajo sus propios criterios tendrá condenación eterna (Jua_3:16-21, Deu_30:19-20).

 

La pregunta, entonces, que nos corresponde responder en primera instancia es: ¿estamos seguros de que nuestros nombres ya están escritos en el Libro de la Vida Eterna con Dios como resultado de haber reconocido con nuestro corazón el Señorío de Cristo en nuestras vidas?  Si no estamos seguros de ello, hoy es el tiempo de asegurarnos esa decisión y ese futuro y de no correr más riesgos.  Hoy es el día de hacerlo con una oración sencilla allí donde estemos, pidiéndole a Dios que perdone nuestros pecados, ayude a nuestra incredulidad y por Su Espíritu Santo y Su Palabra nos guíe para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37, Jua_8:31-32, Jua_8:36).

 

Y si estamos seguros de estar bajo el Señorío de Cristo en nuestras vidas, entonces la pregunta sería: ¿Estamos aminando en nuestras decisiones diarias hacia esa eternidad o seguimos tomándolas según nuestros propios criterios y solo para la terrenalidad sin considerar la eternidad?

 

El que decide para lo terrenal, de lo terrenal cosechará corrupción, pero el que decide para la eternidad, de la eternidad cosechará vida eterna, plena (Efe_1:22-23), abundante (Jua_10:10), bendecida (Efe_1:3), próspera en todas las áreas de la vida (3Jn_1:2), en victoria (Rom_8:31-39).

 

La Palabra nos enseña que nuestras decisiones para el hoy y para el mañana las debemos tomar poniendo nuestra mirada en lo eterno, en lo que Dios nos enseña a través de Su Palabra (Sal_139:105) y nos guía por Su Espíritu Santo (Rom_8:14), cambiando nuestra manera de pensar de la forma en la que piensa el mundo y la carne a la forma en la que piensa Dios (Rom_12:2, Efe_4:22-24, 3Jn_1:2).

 

No todas las decisiones nos llevan al mismo lugar, no todos los caminos nos llevan al mismo sitio.  Cada camino tiene un lugar de destino, y si elegimos por el camino de Dios ello nos llevará a una vida bendecida, y si elegimos por el camino de nuestros propios pensamientos posiblemente nos enfrentaremos a un desastre.

 

Cada decisión que tomamos en una semilla que trae en sí misma su fruto, fruto de bendición o fruto de maldición, nuestras decisiones no son semillas neutrales (Gal_6:7-8, Deu_30.19-20).  Si no lo hemos hecho aún, si estamos teniendo malas cosechas en nuestra vida, hoy es el tiempo de comenzar a tomar buenas decisiones y a cambiar las cosechas que recibiremos. Puede llevarnos un poco de tiempo, pero que veremos los resultados favorables, los veremos, sin lugar a duda (Hab_2:2-3).

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