DÍAS
DE QUEJA O AGRADECIMIENTO, DE TRISTEZA O DE GOZO Y ALEGRÍA.
La
Palabra de Dios en el Sal_118:24 nos enseña que cada uno de nuestros
días es un día de gozo y alegría en el Señor. ¿Por qué nos lo dice si en la
práctica hay días que no tenemos deseos de estar con gozo ni con alegría sino
más bien de quejarnos, escondernos de la vida, alejarnos de todo y de todos?
Porque
tanto tener gozo y alegría, como no tenerlo, es una decisión personal. Dios ya hizo todo lo que era necesario para
que tengamos gozo y alegría, ahora nos toca a nosotros tomarlo o rechazarlo. En
primer lugar tenemos vida, y si estamos en Cristo, no solo tenemos vida sino
que la tenemos en abundancia (Jua_10:10), además tenemos techo, sustento
y abrigo (1Ti_6:8), nuestro cuerpo está funcionando (aunque pudiera
tener algunos inconvenientes), tenemos una familia y provisión, y por sobre
todo, si somos creyentes, tenemos salvación, perdón de pecados, vida eterna,
esperanza, refugio, fortaleza, ayuda, protección, seguridad, confianza, fe (Jua_3:16,
Sal_18:1-2) y muchas cosas más (aunque en este momento quizá no las estemos
valorando y experimentando) porque tenemos nuestra mirada en las cuestiones
temporales, terrenales que pueden estar siendo temporalmente adversas, en lugar
de poner nuestra mirada en las cosas eternas, celestiales, y ello nos conduce a
la queja en lugar del agradecimiento, y la queja nos lleva al pesimismo, la decepción,
la tristeza, la frustración, la desesperación, la desesperanza, etc.
La
Palabra nos enseña que no debemos desesperarnos ni caer en ninguna emoción y
situación negativa, porque esas cosas son temporales y las venceremos con la
ayuda de Dios (Jua_16:33, Rom_8:31-39) además de que, al salir de ellas,
saldremos más que bendecidos y en victoria (Rom_8:28-29, 1Pe_5:8-10,
1Pe_1:5-6), y todo ello nos debería conducir al gozo, a la comunión con el
Señor y al agradecimiento (1Ts_5:18) que son la voluntad de Dios para
con nosotros.
La
voluntad de Dios es que seamos agradecidos todo el tiempo porque la queja
enferma el alma con negatividad, pesimismo, tristeza, frustración, agotamiento,
decepción y un sinfín de emociones negativas, mientras que el agradecimiento
sana el alma llenándola de esperanza, optimismo, alegría, fortaleza, etc. (Sal_103:1-2).
Además
de todas las razones que hemos mencionado anteriormente para estar agradecidos,
algunas otras razones para ello es que Dios, a pesar de las circunstancias
adversas que podamos experimentar en algún momento de nuestra vida, no cambia
Sus planes para nosotros, planes de bien y no de mal para darnos un futuro y
una esperanza (Jer_29:11), para llevar nuestra vida en aumento (Fil_1:6,
Pro_4:18), para que todo lo que vivamos en el día a día, incluidas las
experiencias adversas, obre para nuestro bien (Rom_8:28-29), para que
tengamos vida y vida en abundancia (Jua_10:10), vida plena (Efe_1:22-23),
vida bendecida (Efe_1:3), vida próspera en todas las áreas (3Jn_1:2),
vida victoriosa (Rom_8:31-39), vidas sanas, libres y restauradas (Luc_4:18-19),
etc., y todo ello si estamos en Cristo y cada día nos proponemos conocerle más
por medio de Su Palabra siendo guiados por ella (Sal_119:105) y por Su
Espíritu Santo (Rom_8:14-17). No estamos solos, Dios, por el Espíritu
Santo que mora en nosotros, no nos deja ni nos desampara y nos lleva paso a
paso a cumplir Su propósito en nosotros que es todo lo que hemos mencionado y
más (Sal_138:8).
Por todo ello y muchas cosas más,
hoy y todos los días de nuestra vida vivámoslos con agradecimiento y gozo en el
Señor porque para ello Dios nos los permite, para que nuestras vidas sean
llenas de gozo y alegría. Vivamos cada sin quejas y nuestras vidas serán un
remanso de amor, paz y gozo en el Espíritu (Rom_14:17).
Hoy es el día de tomar una decisión
que será trascendental para nuestro futuro. Es el día de tomar la decisión de
vivir cada día en agradecimiento, sin quejas. Y Dios hará la diferencia y lo
necesario para que ello sea así. Él ha prometido que si permaneceos en Él
viviremos días de gozo y alegría (Sal_118:24).
Importante. Si quieres experimentar
este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de
todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo
con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados,
ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo,
sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el
mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa
fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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