jueves, 22 de enero de 2026

Salir de la cueva.

 

SALIR DE LA CUEVA.

 

Cuando Elías estaba huyendo de Jezabel, en su depresión, se metió en una cueva (1Re_19:9-10). Él se metió solo en esa situación, él tenía que salir por sus propios pies de esa situación. Dios no lo sacó de la cueva, pero le dijo que saliera (1Re_19:11). Él tuvo que salir de ella y cuando salió, Dios lo restauró: tuvo una revelación nueva de Dios (1Re_19:11-12) y Dios le dio nuevas instrucciones para su ministerio (1Re_15:18).

 

Cuando Lázaro resucitó, estaba en la tumba (Jua_11:38-39). Dios no lo sacó de la cueva. Él tuvo que salir de ella (Jua_11:43). Y cuando salió, Jesús lo restauró, dio órdenes de que lo desataran y lo dejaran ir (lo que representaba una nueva asignación para Lázaro) (Jua_11:44).

 

En nuestros problemas, contrariedades, dificultades, pecados, malas decisiones, errores, fracasos, etc., Dios va a estar con nosotros, nos va a dar las instrucciones que necesitamos para salir de ellas, pero, por lo general, Él no nos va a sacar. Nosotros tendremos que hacer nuestra parte (la menor) para salir de ellas (1Co_10:13). Dios no va a permitir que seamos tentados o probados o metidos en situaciones de las que no podamos salir, Él nos va a dar la salida, pero nosotros tenemos que tomarla. Él no nos va a empujar.

 

La pregunta, entonces, cuando estamos en situaciones contrarias es ¿hasta cuando vamos a estar escondidos en la cueva, hasta cuando vamos a estar pasivos, hasta cuando vamos a tomar la salida que Dios nos da por Su Palabra y por Su Espíritu Santo? (Sal_119:105, Rom_8:14).

 

¿Hasta cuando vamos a tener enterrados los anhelos, los deseos, los sueños, los planes de Dios para nosotros? ¿Hasta cuando vamos a tener enterrados los dones y el llamado que Dios nos hizo? ¿Hasta cuando vamos a estar encuevados sin disfrutar de la vida abundante (Jua_10:10), la vida plena (Efe_1:22-23), la vida bendecida (Efe_1:3), la vida victoriosa (Rom_8:31-39), los planes de Dios de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11), y sin que nuestra vida vaya en aumento (Pro_4:18, Fil_1:6, 2Co_3:18)?

 

Dios no bendice a los pasivos sino a los diligentes (Pro_10:4). Es el tiempo de salir de la cueva y recuperar todo lo que perdimos en el pasado (Mat_11:12, Joe_2:25). Dios está presto a restaurar todo lo que en el pasado perdimos por nuestra pasividad, negligencia, falta de esfuerzo, etc. Dios quiere resucitar los sueños, los anhelos, los planes, los propósitos que Él en el pasado puso en nuestro corazón, pero que nosotros, por las circunstancias de la vida, los encuevamos, los hicimos a un lado, dejados de orientarnos hacia su cumplimiento. 

 

Los planes, los dones, el llamamiento de Dios, Sus propósitos para nosotros, son irrevocables (Rom_11:29, Num_23:19). Él aún no ha terminado con nosotros (aunque tal vez nosotros si terminamos con nosotros mismos). Mientras estamos en esta tierra, Dios sigue esperando que nosotros nos levantemos y caminemos hacia alcanzar la herencia que Él nos ha dado para que la disfrutemos aquí en la tierra porque Él es un Dios de restauración (Jer_15:19, Zac_9:12, Joe_2:25-27), no de pérdidas.

 

Hoy (no mañana, porque eso sería “procastinación”) es el día de dar el primer paso hacia enderezar el camino hacia lo que Dios quiere para nosotros; es el tiempo de volver a caminar en los senderos que Él nos ha marcado en Su Palabra y a los que Él nos guiará por Su Espíritu para encaminarnos a la vida que Él tiene para nosotros (Sal_119:105, Rom_8:14). Sus promesas para nosotros siguen vigentes (Sal_23:1-6, Efe_1:3-14, etc.) porque Él no cambia (Mal_3:6, Heb_13:8).

 

Importante. Si quieres experimentar este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37, Jua_8:31-32, Jua_8:36).

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario