SALIR DE LA CUEVA.
Cuando Elías estaba huyendo de Jezabel, en su
depresión, se metió en una cueva (1Re_19:9-10). Él se metió solo en esa
situación, él tenía que salir por sus propios pies de esa situación. Dios no lo
sacó de la cueva, pero le dijo que saliera (1Re_19:11).
Él tuvo que salir de ella y cuando salió, Dios lo restauró: tuvo una revelación
nueva de Dios (1Re_19:11-12) y Dios le dio nuevas instrucciones para su
ministerio (1Re_15:18).
Cuando
Lázaro resucitó, estaba en la tumba (Jua_11:38-39). Dios no lo sacó de
la cueva. Él tuvo que salir de ella (Jua_11:43). Y cuando salió, Jesús
lo restauró, dio órdenes de que lo desataran y lo dejaran ir (lo que
representaba una nueva asignación para Lázaro) (Jua_11:44).
En
nuestros problemas, contrariedades, dificultades, pecados, malas decisiones,
errores, fracasos, etc., Dios va a estar con nosotros, nos va a dar las
instrucciones que necesitamos para salir de ellas, pero, por lo general, Él no
nos va a sacar. Nosotros tendremos que hacer nuestra parte (la menor) para
salir de ellas (1Co_10:13). Dios no va a permitir que seamos tentados o
probados o metidos en situaciones de las que no podamos salir, Él nos va a dar
la salida, pero nosotros tenemos que tomarla. Él no nos va a empujar.
La
pregunta, entonces, cuando estamos en situaciones contrarias es ¿hasta cuando
vamos a estar escondidos en la cueva, hasta cuando vamos a estar pasivos, hasta
cuando vamos a tomar la salida que Dios nos da por Su Palabra y por Su Espíritu
Santo? (Sal_119:105, Rom_8:14).
¿Hasta
cuando vamos a tener enterrados los anhelos, los deseos, los sueños, los planes
de Dios para nosotros? ¿Hasta cuando vamos a tener enterrados los dones y el
llamado que Dios nos hizo? ¿Hasta cuando vamos a estar encuevados sin disfrutar
de la vida abundante (Jua_10:10), la vida plena (Efe_1:22-23), la
vida bendecida (Efe_1:3), la vida victoriosa (Rom_8:31-39), los
planes de Dios de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11),
y sin que nuestra vida vaya en aumento (Pro_4:18, Fil_1:6, 2Co_3:18)?
Dios
no bendice a los pasivos sino a los diligentes (Pro_10:4). Es el tiempo
de salir de la cueva y recuperar todo lo que perdimos en el pasado (Mat_11:12,
Joe_2:25). Dios está presto a restaurar todo lo que en el pasado perdimos
por nuestra pasividad, negligencia, falta de esfuerzo, etc. Dios quiere
resucitar los sueños, los anhelos, los planes, los propósitos que Él en el
pasado puso en nuestro corazón, pero que nosotros, por las circunstancias de la
vida, los encuevamos, los hicimos a un lado, dejados de orientarnos hacia su
cumplimiento.
Los
planes, los dones, el llamamiento de Dios, Sus propósitos para nosotros, son
irrevocables (Rom_11:29, Num_23:19). Él aún no ha terminado con
nosotros (aunque tal vez nosotros si terminamos con nosotros mismos). Mientras
estamos en esta tierra, Dios sigue esperando que nosotros nos levantemos y
caminemos hacia alcanzar la herencia que Él nos ha dado para que la disfrutemos
aquí en la tierra porque Él es un Dios de restauración (Jer_15:19, Zac_9:12,
Joe_2:25-27), no de pérdidas.
Hoy
(no mañana, porque eso sería “procastinación”) es el día de dar el primer paso
hacia enderezar el camino hacia lo que Dios quiere para nosotros; es el tiempo
de volver a caminar en los senderos que Él nos ha marcado en Su Palabra y a los
que Él nos guiará por Su Espíritu para encaminarnos a la vida que Él tiene para
nosotros (Sal_119:105, Rom_8:14). Sus promesas para nosotros siguen
vigentes (Sal_23:1-6, Efe_1:3-14, etc.) porque Él no cambia (Mal_3:6,
Heb_13:8).
Importante. Si quieres experimentar
este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de
todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo
con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados,
ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo,
sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el
mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa
fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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