martes, 13 de enero de 2026

Cada día es una oportunidad.

CADA DÍA ES UNA OPORTUNIDAD.

 

La Palabra en el Sal_139:13-16 nos enseña que Dios, desde el vientre de nuestra madre, y aún antes de la fundación del mundo, había diseñado cada uno de nuestros días junto con las buenas obras que Él preparó de antemano para que anduviéramos en ellas (Efe_2:10).

Por el otro lado, el Sal_118:14 nos enseña que Dios diseñó cada día para que nos gocemos y nos alegremos en Él.  Es decir, el diseñó cada uno de nuestros días, con todo y sus circunstancias, y además, como el Dios del gozo y de la alegría, los puso en nuestro corazón, para que independientemente de las cosas que vayamos a vivir cada día, nos podamos gozar y alegrar en Él porque todas las cosas obran para bien de los que le amamos (Rom_8:28-29).

No importa que situaciones nos toque enfrentar cada día (problemas, adversidades, imposibilidades, bendiciones, etc.), lo que no nos puede ni debe faltar es el gozo y la alegría en Él, porque en Su Presencia hay plenitud de gozo (Sal_16:11) y Su gozo es nuestra fortaleza (Neh_8:10) que nos permite superar en victoria cada circunstancia.

Y Dios nos da Su gozo porque Él ya sabía que sucedería en cada uno de nuestros días, y los diseñó para que a pesar de las circunstancias nos gocemos y nos alegremos en Él, porque además de que todo obra para nuestro bien cuando le amamos, mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1Jn_4:4), Él vino al mundo para deshacer las obras del diablo (1Jn_3:8) y Él nos hace más que vencedores en todas las cosas si estamos en Él (Rom_8:37).

De tal manera que la clave y la oportunidad de cada día está en vivirlo en Él, en primer lugar, siendo salvos, y en segundo lugar, creciendo cada día en el conocimiento de Él por Su Palabra (Jua_17:3) y por la experiencia diaria de vivir en Él.

Cuando vivimos en Él y de esa manera, con gozo y alegría cada día, nos daremos cuenta qué Él cambia las tormentas en paz en cualquier instante como calmó la tempestad en la que estaban Él y Sus discípulos cuando surcaban el mar de Galilea en una barca, que cada día en lugar de debilidad tendremos fortaleza, y en lugar de derrota viviremos en victoria.

El hecho de que Él nos diga que nos gocemos y nos alegremos en Él también significa que nos concentremos en el Señor, que pongamos nuestra mirada en Él todos los días, en lugar de en los problemas, porque Él es mayor que cualquier problema, y si estamos en Él y somos Sus hijos los problemas de ninguna manera nos podrán derrotar, es más, nos harán crecer en madurez, en carácter y en bendición.

Cuando nos concentramos en Él en lugar de en las circunstancias que rodean nuestra vida, nuestra fe y nuestra esperanza se fortalecerán, y todo junto, el gozo, la alegría, la fe y la esperanza harán cada uno de nuestros días diferentes. Nuestros días cambiarán.

Y ello no es solo para un día, es para todos los días.  El pasado ya pasó y nada puede cambiarlo y el que pone su mano en el arado (quiere caminar en los principios y bendiciones del Reino) y mira para atrás no es digno de ese maravilloso Reino de bendición, plenitud, victoria, abundancia, prosperidad, etc. (Luc_9.62, Efe_1:3, Efe_1:22-23, Rom_8:31-39, Jua_10:10, 3Jn_1:2). Por otro lado, nuestro futuro ya llegará y aunque no sabemos como vendrá, sabemos que será mejor que el día de hoy, porque el Señor no solo tiene control de Él, sino que además Él lleva nuestra vida en aumento como la luz de la aurora (Pro_4:18, Fil_1:6) y va desarrollando cada día Sus planes de bien y no de mal para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11).

Lo que tenemos es el presente, con todas sus situaciones, y el Señor nos llama a gozarnos en Él, no a quejarnos, nos a depender de nosotros, sino a permanecer en Él, en Su Palabra (Jua_15:1-7) para una vida fructífera, en la certeza de que Él tiene el control de todas las situaciones y que Él nos va a dar la victoria en cada una de ellas.

Hagamos la prueba hoy y veremos la diferencia (Isa_61:1-3). En lugar de fijarnos en nuestros problemas pongamos nuestra mirada y confianza en Él. En lugar de quejarnos por lo que nos falta demos gracia por lo que ya tenemos (1Ts_5:18). En lugar de la tristeza pidámosle al Espíritu que os unja con Su Gozo (Isa_61:1-3). En lugar de la ansiedad, el temor y la angustia fortalezcamos nuestra fe meditando en la Palabra de Dios y recordando todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas (Sal_103:1-2): Sus bendiciones, Su auxilio en las situaciones difíciles, etc., entendiendo que lo que Él hizo ayer lo hará también hoy y mañana porque Él no cambia (Mal_3:8, Heb_13:8). Y en lugar de lágrimas en nuestra vida habrá risas y gozo en lugar de espíritu angustiado.

Recordemos cada día que Dios lo hizo para que nos gocemos y nos alegremos en Él y vivámoslo en consecuencia, dándole a cada día la oportunidad de ser el mejor de los días de nuestra vida, sin importar que haya iniciado con circunstancias negativas.  Él cambia lo negativo en bendición siempre, cuando estamos en Él, confiamos en Él, le obedecemos y permanecemos en Él.

 

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