miércoles, 21 de enero de 2026

Quitarnos las etiquetas.

 

46. QUITARNOS LAS ETIQUETAS.

 

 

Las etiquetas que nos ponemos, los adjetivos que aceptamos acerca de nosotros mismos, generalmente negativos, limitantes, son una de las estrategias que el diablo usa para robarnos la vida abundante que tenemos en Cristo (Jua_10:10). Son etiquetas que nos pusieron desde la infancia, nuestras familias, nuestros amigos, nuestros maestros, nuestros compañeros, nosotros mismos.

 

Cada etiqueta negativa de la que nos apropiamos es una alianza que hacemos con el diablo para que nos robe, destruya y mate la vida que tenemos en Cristo, abundante (Jua_10:10), plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), próspera (3Jn_1:2), en victoria (Rom_8:31-39), Sus planes de bien para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11) y para llevar nuestra vida en aumento cada día (Fil_1:6, Pro_4:18).

 

Conforme pensamos de nosotros mismos (las etiquetas negativas que nos creemos) así viviremos (Pro_23:7). Esas etiquetas negativas vienen del diablo, del mundo y de la carne, no de Dios. Él nunca habla de nosotros, Sus hijos, los que hemos reconocido el Señorío de Cristo (Jua_1:12) en negativo. Él siempre habla de nosotros en fe, llamando aún las cosas que están muertas para que tengan vida, las que aún no son como si fueran para que sean (Rom_4:17).

 

De tal manera que no deberíamos escuchar ni las voces antiguas, ni las nuevas, que nos etiqueten de formas contrarias a lo que dice la Palabra de Dios acerca de nosotros.  Las únicas etiquetas que necesitamos apropiarnos son las que Dios dice en Su Palabra acerca de nosotros porque Su Palabra es la Verdad y tiene cumplimiento (Sal_119:160, Jua_17:17).  Recordemos que el Señor con Su Palabra hizo todo el universo, porque Su Palabra tiene poder creativo.

 

Necesitamos recordar siempre que somos lo que la Biblia dice que somos, tenemos lo que la Biblia dice que tenemos, podemos lo que la Biblia dice que podemos, y el diablo y sus aliados que se vayan al diablo.

 

Por ello, entre otras razones, necesitamos acercarnos diligentemente y con atención a la Palabra, estudiándola, reteniéndola, memorizándola, escribiéndola, hablándola, declarándola, atesorándola, creyéndola y poniéndola por obra (Jua_5:39, Deu_6:1-9, Sal_1:1-3, 3Jn_1:2) y apropiándonos de todo aquello que ella dice respecto a nosotros (nuestra nueva identidad en Cristo) y entre ellas, todo lo que nos dice Efe_1:3-14:

·         Bendecidos con toda bendición (Efe_1:3, Sal_23:1, Fil_4:19).

·         Escogidos desde antes de la fundación del mundo (Efe_1:4).

·         Santos y sin mancha delante de Él (Efe_1:4).

·         Hijos suyos (Efe_1:5, Jua_1:12, Rom_8:15-16).

·         Aceptos (aceptados) en Cristo (Efe_1:6).

·         Redimidos de la esclavitud del diablo, del pecado y de la muerte (Efe_1:7, Sal_107:2, Gal_5:1)

·         Nuestros pecados han sido perdonados por Su gracia (Efe_1:7), libres de la acusación, del juicio, de la culpa y de la condenación (Rom_8:1).

·         Herederos de Él y coherederos con Cristo de todas las cosas que Él creó (Efe_1:11, Gal_4:7, Rom_8:17).

·         Sellados con el Espíritu Santo para siempre y para vivir conforme a Su Voluntad (Efe_1:13-14).

 

Y también:

·         Que hemos sido engendrados por la Palabra de Dios (1Pe_1:23), tenemos la naturaleza divina (2Pe_1:3-4).

·         Somos nuevas criaturas en Cristo, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas (2Co_5:17).

·         Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (Fil_4:13).

·         En todas las cosas somos más que vencedores en Cristo (Rom_8:31-39).

·         Su unción (el Espíritu Santo y Su Poder) permanecen en nosotros (Hch_1:8, 1Jn_2:27, Luc_4:18-19).

·         Etc.

 

Vivamos nuestra herencia en Cristo (todo lo anterior y más) que no será, sino que ya es (Rom_8:15-17). No vivamos por las circunstancias que son temporales, ni por las etiquetas del pasado. Seamos libres de todo ello (Jua_8:31-32) y vivamos en la libertad con la que Cristo nos hizo libres (Gal_5:1) con firmeza, no sujetos al yugo de esclavitud de las etiquetas negativas y de las circunstancias que temporalmente nos pueden ser adversas.


Importante. Si quieres experimentar este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37, Jua_8:31-32, Jua_8:36).

 

 

 

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