DIAS DE AGRADECIMIENTO (1).
La
adoración, para nosotros los creyentes en Cristo, es una estilo de vida diario,
que entre otras cosas, implica amar con todo nuestro ser al Señor, obedecerle
igualmente con todas nuestras fuerzas, crecer en el conocimiento de Él y en la
guianza del Espíritu Santo, y estar agradecido por todo lo que Él ha hecho en
nuestras vidas, está haciendo y hará, comenzando porque nos liberó del camino
al infierno, a la muerte terna, y cambió nuestro destino a la vida eterna en Él
(Jua_4:23-24, Mat_22:37-38, 1Pe_1:14-16, Jua_17:3, Sal_119:105, Rom_8:14,
Sal_100:4, 1Ts_5:18).
Y
notemos algo muy importante, la Palabra nos enseña en Mat_7:21 que solo
los que hacen la voluntad del Padre entrará en el Reino de Dios, que es vivir
en Su justicia y disfrutar de la plenitud de Sus bendiciones para nosotros (Mat_6:33). Y en 1Ts_5:18 el Señor nos instruye
que demos gracia en todo porque esa es la Voluntad de Dios.
Si
nuestro día no está siendo todo lo mejor que quisiéramos, o cualquier momento
del futuro de nuestra vida no es lo que quisiéramos, es un buen momento para
que alcemos nuestros ojos a Jesús con agradecimiento, recordando todo lo que Él
ha hecho por nosotros anteriormente (las primicias, el anticipo de lo que hará
hoy o en nuestro futuro inmediato), porque Él no cambia (Mal_3:8, Heb_13:8),
y si lo hizo ayer, lo hará también hoy o mañana, y también para encontrar
consuelo, protección, seguridad, fortaleza, respuestas y dirección (Mat_11:28-30,
Sal_18:1-2).
Dejemos
de ver lo que está mal, lo que no es como quisiéramos, y veámoslo con nuevos
ojos, como el camino por el que Dios nos está llevando para algo mejor (Rom_8:28-29,
1Pe_5:8-10, 1Pe_1:5-6). Si estamos tristes, frustrados, agotados,
decepcionados, deprimidos, etc., seguramente es porque ya hemos mirado mucho en
la dirección equivocado (el problema) y no en lo que Dios puede hacer con el
problema.
La
libertad, el gozo, la paz, la fe, el optimismo, vienen cuando miramos en la
dirección correcta:
·
A nuestro Padre que nos ama
con un amor eterno, infinito, y un amor que mueve el universo a nuestro favor (Rom_8:29,
1Pe_5:8-10, 1Pe_1:5-6).
·
A nuestro Señor Jesucristo
que nos ama de tal manera que Dio Su Vida por nosotros y para que nosotros
pudiéramos tener vida y vida en abundancia (Jua_10:10), vida bendecida (Efe_1:3),
vida plena (Efe_1:22-23), vida en victoria (Rom_8:31-39), vida
prospera en todas las áreas (3Jn_1:2), vida en aumento (Pro_4:18,
Fil_1:6).
·
Al bendito Espíritu Santo
que está con nosotros todo el tiempo ayudándonos, guiándonos, fortaleciéndonos,
empoderándonos, protegiéndonos, para transformar nuestra vida en una vida como
la que Dios quiere para nosotros y que Cristo ya pagó en la Cruz del Calvario y
para que nos vaya bien en todas las cosas, que es el verdadero significado de
la prosperidad de Dios (3Jn_1:2, Sal_1:1-3, Jos_1:7-8).
Alcemos
nuestros ojos al cielo (Sal_121:1) y adorémosle (Jua_4:23-24),
quitando nuestros ojos de lo terrenal, natural, temporal, y poniéndolos en lo celestial,
espiritual y eterno (Col_3:1-2).
Nunca
seremos lo suficientemente fuertes ni tendremos tanto poder como para no
necesitar adorar. Las personas que no
adoran a Dios no pueden recurrir a un poder mayor que a ellos mismos (Jer_17:5-8),
en tanto que el corazón que no adora enfrenta las dificultades de la vida
completamente solo e indefenso, Dios está con Él, nunca lo deja ni lo desampara
(Heb_13:5).
Si
no adoramos (poner nuestra mirada y todo nuestro ser en el Señor), pondremos
nuestra mirada en los problemas, las limitaciones, las dudas, la incredulidad,
los errores, los fracasos, las malas decisiones, los pecados, etc., y en la
culpa, la condenación, la acusación, el juicio y principalmente la queja.
El
agradecimiento abre las puertas a la fe que alcanza las promesas de Dios (Heb_11:6),
en tanto que la falta de agradecimiento nos abre las puertas a la queja, a la
duda, a la incredulidad y nos aleja del cumplimiento y/o el disfrute de las
promesas y bendiciones de Dios.
Jesús
nos enseño en Mat_11:28-30 que si estamos trabajados y cargados vengamos
a Él, aprendamos de Él que es manso y humilde de corazón, obedezcamos Su
Palabra y hallaremos descanso para nuestras almas.
Si
no adoramos a Dios (agradecimiento, entre otras) vamos a terminar adorando otra
cosa (quejas, problemas, etc.). Es
posible que el problema o la situación sea fuerte, pero Jesús es todavía más
fuerte. Permitámosle que Él sea nuestra
fortaleza en cada día, en cada situación, en todo tiempo, y veremos la luz y la
victoria en todo (Fil_4:13).
Importante. Si quieres experimentar
este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de
todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo
con una simple oración allí donde estés pidiéndole que te perdone tus pecados,
ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo,
sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenar al mundo sino para que el
mundo sea salvo por Él (Jua_3:16-17) y que al que viene a Él no le echa
fuera sino que le da libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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