LA PACIENCIA.
La
paciencia es una cualidad del carácter que Dios, por el Espíritu Santo, quiere manifestar
en nosotros porque no solo es parte del carácter de Cristo, sino que también es
parte del fruto del Espíritu (2Co_3:18, Gal_5:22-23) además de que nos
es precisa para alcanzar por la fe las promesas de él para nosotros (Heb_6:12),
La
paciencia es un atributo comunicable de Dios, es decir, un atributo que nosotros
podemos y necesitamos tener, y en la Palabra de Dios tenemos ejemplos de la
paciencia del Señor para con nosotros:
·
Por Su paciencia alcanzamos
su benignidad que nos guía al arrepentimiento (Rom_2:4). Y porque hemos
recibido la paciencia del Señor para con nosotros, de la misma manera, de
gracia, necesitamos ejercer paciencia con los demás (Mat_10:8).
·
En Su paciencia, Él pasó
por alto nuestros pecados pasados y nos fue propicio por medio de la fe en la
Sangre de Cristo (Rom_3:25).
·
Él es el Dios de la
paciencia y la consolación (Rom_15:5), y como imitadores de Él (Efe_5:1,
Mat_5:48) nosotros también necesitamos mostrar paciencia y consolación para
con los demás.
·
Por la paciencia de Dios
alcanzamos su benignidad que nos guía al arrepentimiento (Rom_2:4).
Aparte
de lo anteriormente mencionado, la paciencia nos es necesaria:
·
Para que por ella junto con
la fe alcancemos las promesas de Dios (Heb_6:12, Rom_8:25, Heb_6:15,
Heb_10:36)
·
Para aplacar el enojo
propio y ajeno (Pro_25:15).
·
Para ganar nuestras almas (Luc_21:19).
·
Por la paciencia y la
consolación de las Escrituras nos mantenemos en la esperanza de la eternidad
con Dios (Rom_15:4), y alcanzamos un mismo sentir (unidad) en Cristo con
nuestros hermanos en la fe (Rom_15:5).
·
Junto con la humildad y la
mansedumbre, nos ayuda a soportarnos, aceptarnos, amarnos y perdonarnos unos a
otros (Efe_4:2).
·
Como escogidos de Dios
santos y amados, necesitamos vestirnos de ella (Col_3:22), además de que
es una cualidad recomendable y necesaria para un ministro de Cristo (2Co_6:4,
2Co_12:12, 1Ti_6:11, 2Ti_3:10, 2Ti_4:2, Tit_2:2).
·
Nos es necesaria para
enfrentar y vencer las aflicciones (2Ts_1:4).
·
La necesitamos para correr
la carrera de la vida cristiana que tenemos por delante (Heb_12:1).
·
La necesitamos para ser
perfectos y cabales sin que nos falte cosa alguna (Stg_1:4).
·
La necesitamos para afirmar
nuestros corazones porque la venida del Señor está cerca (Stg_5:8).
Como
ya mencionamos anteriormente, la paciencia es una parte del fruto del Espíritu
(Gal_5:22-23), por lo que necesitamos que el Señor encamine nuestros
corazones hacia Su Amor y hacia la paciencia de Cristo. Y Dios lo hace de
muchas maneras, principalmente a través de la tribulación y la prueba que
fortalecen nuestra paciencia y esperanza (Rom_5:3-4, Stg_1:3, Col_1:11).
Como
hemos visto, la paciencia es una cualidad del carácter que nos es necesaria
para muchas cosas, que Dios por el Espíritu Santo quiere desarrollar en
nosotros para la salvación de nuestras almas ahora, en la vida terrenal, para
que podamos vivir la vida que es Su buena Voluntad, agradable y perfecta para
nosotros (Rom_12:2), en Sus planes de bien para darnos un futuro y una
esperanza (Jer_29:11): vida abundante (Jua_10:10), vida bendecida
(Efe_1:3), vida plena (Efe_1:22-23), vida en victoria (Rom_8:31-39),
que todo en la vida nos salga bien (3Jn_1:2) y vida en aumento (Pro_4:18).
La
paciencia no es una cualidad que las circunstancias del mundo en el que vivimos,
propicie, más bien propicia todo lo contrario: lo instantáneo (leche, sopa,
comida, café, comunicación, información, diversión, etc.), por ello necesitamos
clamar al Señor para que Él nos ayude con Su Espíritu Santo a morir a la
inmediatez y a manifestar la paciencia por Su Espíritu Santo (Rom_8:13-14,
Rom_8:26) y dispongamos nuestro corazón para ir creciendo en ella cada día
(Fil_1:6).
No hay comentarios:
Publicar un comentario