DIAS DE ENFRENTAR Y VENCER LOS DIFÍCILES Y LOS IMPOSIBLES. DIAS DE VICTORIA.
Hay
cosas y situaciones que se presentan en nuestras vidas, que a nuestros ojos
naturales parecen imposibles, como para los israelitas les parecía imposible
tomar la ciudad de Jericó para entrar a poseer la tierra prometida, o como para
los que estaban alrededor de David les parecía que imposible que él derrotara a
Goliat, o salir ilesos del horno de fuego para los que conspiraron contra los
amigos de Daniel o del foso de los leones para los que conspiraron contra
David. Incluso para los discípulos de Jesús les parecía algo imposible que Él
resucitara o que los cristianos, sin armas, pudieran derrotar al imperio
romano.
Pero
Israel tomó la ciudad de Jericó, David derrotó a Goliat, los amigos de Daniel
salieron ilesos del horno de fuego, Daniel salió ileso del foso de los leones,
CRISTO RESUCITÓ, y el imperio romano sucumbió. Y en todos los casos que parecían
imposibles, que nos relata la Biblia y que hemos vivido los creyentes en Cristo
hay algo en común: la intervención de Dios, nuestro Padre, el Dios de los
imposibles, el Dios de los todo posibles, el Dios Todopoderoso que obra a favor
de Sus hijos como un Padre responsable, amoroso, cuidadoso. No que vayamos a pasar por situaciones
adversas, que Dios permite como parte de nuestro proceso de maduración y
formación, sino que de todas ellas vamos a salir victoriosos (Rom_8:28-29),
fortalecidos, perfeccionados, formados (1Pe_5:8-10) y preparados para
nuevos retos, nuevas responsabilidades y nuevas bendiciones que ni nos hemos
imaginado, porque cosas que ojos humanos no han visto, ni oídos han oído ni han
estado en el corazón de nosotros, son las que Dios ha preparado para los que le
amamos (1Co_2:9-12) y en Él haremos proezas (cosas maravillosas que
nunca antes hemos hecho ni experimentado, Sal_60:12, Sal_108:13). Ahora
bien, notemos algo muy importante: todo ello dice la Palabra de Dios, que es la
Verdad, que lo tendremos si estamos en Cristo, y estar en Cristo es permanecer
en Su Palabra, comenzando por reconocerlo como nuestro Señor y Salvador, no
solo para una situación específica de nuestra vida, sino para todos los días y
momentos de ella, y ser practicante gradual, en aumento cada día, de Su Palabra
(Jua_15:7).
Talvez hoy tenemos un problema o hemos
dejado de luchar contra él porque en el pasado te pareció imposible vencerlo,
un mal hábito o pecado que constantemente nos asedia, una falla en nuestro
carácter que nos impide avanzar como quisiéramos, una mala decisión que trajo
consecuencias desagradables a nuestras vidas, o cualquier otra cosa. Pero nada de ello es imposible para Dios y
nada de ello es imposible superarlo si podemos creer y caminamos en la fe,
porque el justo vivirá por la fe, no por lo que sé ve, sino por lo que Dios
dice que es y que será, que tenemos y que tendremos, y que podemos y
podremos. que hoy tienes enfrente o que has dejado de
luchar contra él porque en el pasado te pareció imposible vencerlo. Recordemos
que nuestro Dios y Padre, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo son el Dios
de lo imposible (Luc_1:37) y que los Tres están a favor de nosotros para
darnos la victoria. El Padre ya la decretó, el Hijo ya pagó el precio de esa
victoria en la Cruz del Calvario y el Espíritu Santo nos empodera para que lo
logremos (Pro_4:18, Col_2:13-15, Hch_1:8).
Los imposibles parecen imposibles hasta que los
ponemos en las manos de Dios (Mat_11:28-30). Cuando los imposibles se
“topan” con el poder del Todopoderoso y Padre nuestro, la imposibilidad se
termina y la posibilidad se realiza (Sal_121:1-8,
Sal_23:4-6).
Dejemos
de creer que los imposibles son imposibles, creamos con todo nuestro corazón,
aún en contra de las apariencias, que esos imposibles serán vencidos y pongámoslos en las manos de
Dios, y Dios lo hará (Jua_11:40). Creamos, escribamos la visión de la victoria
sobre el imposible, leámosla todos los días, hasta que suceda porque sucederá (Hab_2:2-3).
Lo que nos tenía amilanados, atemorizados, detenidos, limitados, etc., será
derribado como Dios lo hizo con los muros de Jericó después de siete días que
los Israelitas la estuvieron rodeando y siguiendo las instrucciones de Dios, y
cuando llegó el tiempo para ello, porque Dios hace todas las cosas hermosas en
Tu tiempo (Ecl_3:11).
Jericó cayó
ante Israel porque Dios estaba con ellos, Goliat el gigante cayó ante David
porque Dios estaba con él, los demonios cayeron delante de Cristo en la Cruz
del Calvario porque Dios estaba con Él, Y los imposibles que hoy nos están
estorbando caerán porque Dios está con nosotros y porque están estorbando los
planes de bien que Dios tiene para cada uno de nosotros para darnos un futuro
(terrenal) y una esperanza (eternidad) (Jer_29:11) y porque Dios nos ha
prometido llevar nuestra vida en aumento hasta que sea perfecta (Pro_4:18,
Fil_1:6) y Dios cumplirá Su propósito en nosotros (Sal_138:8) porque Él no
es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse, y si Él lo dijo, Él
lo hará (Num_23:19). No existe en el universo una persona, cosa o fuerza que se
pueda oponer al Todopoder de Dios. Así que tranquilos. Confiemos en Dios y a Su
tiempo veremos realizada la victoria que anhelamos y/o necesitamos.
Como
mencionamos anteriormente, para experimentar este aliento del cielo en
tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12,
Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo con una sencilla oración
allí donde estés, pidiéndole que perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y
por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino
al mundo para condenarte sino para que seas salvo por Él (Jua_3:16-17) y
que si tú vienes a Él no te echará fuera, sin importar tu condición (no
requiere ningún cambio previo) sino que te dará la libertad para vivir todo
aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37, Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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