LA OBEDIENCIA ¿BENDICIÓN O CASTIGO?
Muchas
personas en el mundo tienen la idea de que la obediencia es un castigo o un
instrumento para refrenar el darnos gusto y experimentar los “placeres de la
vida”, y tienen razón parcialmente, si por gusto y/o “placeres de la vida”
entendemos la vida licenciosa de pecado: hedonismo, placer sexual,
materialismo, codicia, orgullo, vanagloria, etc. Y ello porque el diablo, el
mundo y la carne encuentran en la obediencia un obstáculo para sus objetivos de
robar, matar y destruir (Jua_10:10, Ro _6:23). Esas ideas y cualquier
otra que sea negativa respecto a la obediencia tienen el mismo origen y tienen
el mismo propósito.
Yendo
un poco más profundo en el concepto, la desobediencia (junto con la rebelión y
la obstinación) tienen su origen en el diablo mismo, y es la expresión de su
esencia. El diablo, que anteriormente a su caída era Luzbel, un querubín
protector (Isa_14:12-16, Eze_28:14), cayó en desobediencia, rebelión y
obstinación delante de Dios, y con ello, no solo perdió su alto privilegio delante
de Dios, sino que se privó a sí mismo de la bendición de vivir eternamente en
las delicias de la presencia de Dios y del cielo. Su naturaleza original fue
totalmente transformada por la desobediencia de la misma manera que transforma
la nuestra: de Lucero de la mañana pasó a ser tiniebla, de Querubin delante de
Dios, paso a ser el rey del infierno condenado eternamente.
Y
de la misma manera la desobediencia opera en nosotros. Adán y Eva fueron
creados para vivir en el Edén, en una vida perfecta en obediencia a Dios (Gen_2:15-17).
Sin embargo, vino el diablo y les ofreció “placer”, “gusto”, “satisfacción”,
etc., (Gen_3:1-5) si le obedecían a Él (desobedeciendo a Dios), que
resultaron ser falsas promesas cuando cayeron en la desobediencia y se
enfrentaron al resultado de sus malas decisiones: muerte, dolor, adversidad,
división, etc. (Gen_3:6-19).
Si
observamos bien esos versículos de Gen_3, cuando desobedecemos en
realidad estamos manifestando la esencia de la naturaleza del diablo, en lugar
de manifestar la esencia de la naturaleza de Dios que es la obediencia, y nos
privamos de la luz, la bendición, la vida, la paz, y todo lo bueno de Dios,
para vivir la oscuridad, la maldición, la muerte, el temor, la inseguridad, el
dolor y todo lo malo del diablo.
Una
vez establecido el origen y la esencia de la desobediencia, que promete “satisfacción”
pero su fin es muerte (Pro_16:25, Rom_6:23), podemos empezar a
comprender la realidad de la obediencia.
La obediencia es, en realidad, un muro de protección para que nuestra
vida no se vaya por un despeñadero, es la valla de protección que nos mantiene
en el camino de la vida buena y de las bendiciones de Dios. Es un muro de
protección y una valla de amor que nuestro Buen Padre y Dios ha establecido
para nosotros para que no nos desviemos del camino de la bendición (Efe_1:3),
abundancia (Jua_10:10), plenitud (Efe_1:22-23), prosperidad (3Jn_1:2),
victoria (Rom_8:31-39), crecimiento y aumento (Pro_4:18) que
forman parte de Sus planes de bien para nosotros Sus hijos, para darnos un
futuro (terrenal) y una esperanza (eternidad).
La
obediencia es un regalo de amor de Dios para nosotros que viene acompañado del
Espíritu Santo que Dios nos da por Su Gracia en la salvación, por cuanto es el
resultado del dominio propio que es el fruto del Espíritu que mora en nosotros
desde la salvación y hasta la eternidad (1Co_6:19, Jua_7:37-39,
Jua_14:15-19, Eze_36:27), además de que el Espíritu Santo nos regala el
poder para obedecer (Hch_1:8).
La
obediencia es bendición también por cuanto es el “camino” por el cual las
bendiciones que son por gracia por medio de la fe (Efe_2:8-9) vienen a
nosotros (Deu_28:1-2, Mat_6:33). Y la obediencia también es conveniencia
porque por ella somos bendecidos en todo lo que hemos mencionado anteriormente. La obediencia es conveniencia para nosotros
porque nos alinea con los planes y el propósito de Dios para nuestras vidas que
son buenos, agradables y perfectos (Rom_12:2) y es siembra de la que
recibiremos una cosecha de bendición y vida eterna (Gal_6:7-8).
De
tal manera que, si anteriormente hemos pensado que la obediencia es sacrificio,
obstáculo para “disfrutar de la vida”, algo pesado, difícil o castigadora
(cuando la Verdad es que todos esos calificativos en realidad corresponden a la
desobediencia) es tiempo de cambiar de mentalidad (la vieja manera de pensar) renovando
nuestra mente con la Verdad (Jua_14:6) que es el Camino, la Verdad y la
Vida.
Si
quieres experimentar este aliento del cielo en tu vida y aún no le has
entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13)
hoy es el día de hacerlo con una sencilla oración allí donde estés, pidiéndole
que perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe
para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenarte sino
para que seas salvo por Él (Jua_3:16-17) y que si tú vienes a Él no te
echará fuera, sin importar tu condición (no requiere ningún cambio previo) sino
que te dará la libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
No hay comentarios:
Publicar un comentario