lunes, 16 de febrero de 2026

Días de descanso.

 

DIAS DE DESCANSO.

 

Una buena cantidad de días de nuestra vida nos encontramos frente a dificultades, problemas, adversidades, emergencias, accidentes, malas decisiones, fracasos, pecados, errores, etc., y todas esas cosas nos preocupan, nos angustian, nos agobian, nos fatigan, nos sobrecargan, nos cansan. Y pensamos que no hay soluciones, o son muy difíciles o son imposibles.

 

Pero hay Alguien que puede solucionar todo ello: Cristo (Mat_11:28-30). Él nos ha prometido que si venimos a Él con nuestras cargas (cuales quiera que sean), en mansedumbre y humildad, Él nos hará descansar. Ello significa que le reconozcamos como el Señor y Salvador de nuestras vidas, no solo en un momento determinado sino todo el tiempo de nuestras vidas, y entonces nuestras cargas se irán. No desaparecen, pero tendremos una manera totalmente diferente de afrontarlas sabiendo que si estamos en Cristo todas las cosas obrarán para bien (Rom_8:28-29), que en toda las cosas seremos más que vencedores (Rom_8:37) y que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús (Rom_8:38-39).

 

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida (Jua-14:6) y ello significa que Él es el Camino hacia la solución de todas las situaciones de la vida; que la Verdad para esas soluciones solo la encontramos en Él y en Su Palabra bajo la dirección del Espíritu Santo (Sal_119:105, Rom_8:14) y que por ello tendremos Vida y Vida en abundancia (Jua_10:10), plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), próspera en todas las áreas de nuestra vida y por ello en todo nos irá bien (3Jn_1:2), en aumento (Pro_4:18, Fil_1:6), y viviremos en los planes de Dios para cada uno de nosotros, planes de bien para darnos un futuro (terrenal) y una esperanza (eterna).

 

Para Dios no hay nada imposible (Luc_1:37) y para el que puede creer todo es posible (Mar_9:23). Él es nuestro Todopoderoso (todo lo puede) Padre, que como Buen Padre tiene cuidado de nosotros en todos los aspectos de la vida y quiere lo mejor para cada uno de Sus hijos. Él de ninguna manera se deleita en nuestras adversidades, que por nuestra naturaleza imperfecta y porque vivimos en un mundo imperfecto tendremos que afrontar (Jua_16:33), pero nos garantiza la victoria frente a todas ellas si nos mantenemos firmes en Él (Efe_6:10-13) y las va a usar para que nos vaya aún mejor en la vida (1Pe_5:8-10) y para reforzar nuestra esperanza de la vida eterna (1Pe_1:5-6).

 

Él es experto en deshacer las obras del mal, del pecado, los errores, los fracasos, etc. (1Jn_3:8) y Su misericordia para con nosotros es nueva cada mañana, porque seguramente cada mañana la necesitamos precisamente por nuestras imperfecciones que nos hacen tomar decisiones equivocadas, pero Él está presta a  perdonarnos (1Jn_1:9) si las reconocemos, y no solo a perdonarnos sino que también a limpiarnos de toda maldad y a enseñarnos para que no volvamos a caer en semejantes cosas.

 

Él es experto en levantarnos desde el fondo de la desesperación y de las situaciones enredadas que podemos afrontar en nuestras vidas por nuestras malas decisiones (Sal_40:2).  Solo hay una condición, que como dice Jesús en Mat_11:28-30, es fácil y ligera.  Él no solo quiere ser nuestro ayudador, bombero, consejero externo o algo parecido para enfrentar las situaciones contrarias de nuestra vida.  Él quiere ser nuestro Señor y Salvador, de cada día, y no solo ayudarnos cuando estamos en problemas, sino ayudarnos a no meternos en problemas, a vivir vidas cada día más plenas, en libertad, en victoria, porque Él es Dios, no bombero, Él es Señor, no rescatista para sacarnos de problemas, Él es Señor de lo interno, no consejero externo.

 

Recordemos como empezamos con este Aliento del Cielo, con Mat_11.28-30: nos exhorta a venir a Él para que podamos descansar, pero necesitamos ponernos su yugo (apoyo, dirección, obediencia) porque es fácil (Él nos empodera con el Espíritu Santo para que lo podamos hacer, Hch_1:8, Rom_8:26) y ligera su carga (en contraposición a lo pesada que es la carga sin Él, y además sin futuro y sin esperanza seguros). Él nos enseñará a ser mansos (no hacer lo que se nos da la gana o lo que nos parece mejor en nuestra propia opinión, Pro_16:25), y humildes (mantenernos unidos a Él entendiendo que separados de Él nada podemos hacer para garantizarnos un futuro abundante, pleno, bendecido, en victoria y en ascenso, además de la esperanza de la vida eterna. Y su promesa (el resultado) es que hallaremos descanso para nuestras almas (vencer el lado negativo de las emociones y vivir en el lado positivo de ellas): amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio (Gal_5:22-23), cosas que nos son tan necesarias en este mundo tan lleno de todo lo contrario.

 

Por ello, si quieres experimentar este aliento del cielo en tu vida y aún no le has entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13) hoy es el día de hacerlo con una sencilla oración allí donde estés, pidiéndole que perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenarte sino para que seas salvo por Él (Jua_3:16-17) y que si tú vienes a Él no te echará fuera, sin importar tu condición (no requiere ningún cambio previo) sino que te dará la libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37, Jua_8:31-32, Jua_8:36).

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario