DELICIAS EN MEDIO DE LA ADVERSIDAD.
A
todos, pienso qué sin excepción, nos gustaría vivir toda nuestra vida en una
delicia, y sin adversidades, pero ello, por el mundo en que vivimos, imperfecto
y pecador, es imposible. Si no es por nuestras imperfecciones y/o pecado, es
por las de los demás que debemos enfrentar adversidades en mayor o menor grado.
Sin
embargo, a pesar de las adversidades, si podemos vivir una vida en delicias
constantes, si no es que permanentes. Y ello es cuando ponemos nuestra vida,
confianza, seguridad, pensamientos, etc., en las manos de Dios.
Él
nos enseña en Su Palabra que ha hecho cada día para que nos gocemos y nos
deleitemos en Él (Sal_118:24) porque en Su Presencia hay plenitud de
gozo y delicias para siempre (Sal_16:11), y además de las delicias nos
da Su gozo que es nuestra fortaleza (Neh_8:10) para superar toda adversidad.
Sin
embargo, a pesar de las adversidades, si podemos vivir una vida en delicias. Y
ello es cuando ponemos nuestra vida, mirada, pensamientos, etc., en las manos
de Dios. En Mat_11:28-30 Jesús nos instruye a que traigamos todas
nuestras cargas delante de Él (incluye las adversidades) y que Él nos hará
descansar si aprendemos de Él que es manso y humilde de corazón, y nos ponemos
Su yugo (ayuda, obediencia, dirección) porque Su yugo es fácil y ligera su
carga y hallaremos descanso para nuestras almas. Por otro lado, el Sal_23:1-3
también nos enseña que si Él es nuestro Pastor (y nosotros sus ovejas que oímos
Su voz y le obedecemos, Jua_10:27), entonces no solo nada nos faltará,
sino que Él nos hará descansar en lugar de delicados pastos, junto a aguas de
reposo nos pastoreará, confortará nuestra alma y nos guiará por sendas de
justicia por amor de Su Nombre (y todo ello es delicia).
El
Señor ha creado cada uno de nuestros días para que nos gocemos y nos alegremos
en Él (delicias), no para que los suframos, aunque no ignora el hecho de que
algunas veces podremos enfrentar aflicción (Jua_16:33), pero si estamos
en Él las venceremos cada día. Y aunque parezca imposible, recordemos que para
Él nada hay imposible (Luc_1:37) y para el que puede creer en Él todo es
posible (Mar_9:23). Para ello, empecemos cada día reconociendo Su Gracia
(Jua_1:16-17) y ello implica reconocer que todo lo que somos, tenemos y
podemos es un regalo de Su Gracia (1Co_15:10, Jua_3:27, Stg_1:17) y ser
agradecidos con todo (1Ts_5:18), aun lo que no es una delicia porque Él
lo hará obrar para nuestro bien (Rom_8:28-29). Al hacerlo, los días que
podrían ser de quejas y lamentos se convertirán en días de gratitud, de gozo y
de gracia (Isa_61:1-3) porque la gratitud es hija de la gracia y es la
reacción correcta de los bendecidos, los hijos de Dios, los salvos en Cristo (Efe_1:3),
y tan correcta que su ausencia sorprendió a Jesús cuando sanó a los diez
leprosos y solamente uno regreso a darle las gracias (Luc_17:17-19) y
como la gratitud atrae más gracia, este hombre agradecido no solo recibió de
Jesús su sanidad sino también su salvación.
Vivir
días con gratitud y en delicia delante del Señor implica también aceptar Su
perdón, Su voluntad, Sus bendiciones, reconociéndolas cada día con
agradecimiento (1Ts_5:18) porque son buenas, agradables y perfecta (Rom_12:2)
sin ningún lugar a duda, porque nos dirigen a una vida abundante (Jua_10:10),
plena (Efe_1:22-23), bendecida (Efe_1:3), victoriosa (Jua_10:10),
próspera (3Jn_1:2) y en aumento (Pro_4:18), en cumplimiento de
Sus planes de bien para nosotros para darnos un futuro y una esperanza (Jer_29:11).
Dios
quiere darnos todo ello (y por ello la vida en Él es una delicia, y en
agradecimiento), y para que lo logremos nos ha dado Su Palabra para que
obedeciéndola sea nuestra guía para alcanzarlo (Sal_119:105) y además
nos ha dado Su Espíritu Santo que vive en nosotros (1Co_6:19) y nos regala Su
poder y Su ayuda para que lo logremos (Hch_1:8, Rom_8:26), que, por
cierto, es otro motivo más de agradecimiento y de gozo.
Si
quieres experimentar este aliento del cielo en tu vida y aún no le has
entregado tu vida a Cristo de todo corazón (Jua_1:12, Rom_10:8-10, Rom_10:13)
hoy es el día de hacerlo con una sencilla oración allí donde estés, pidiéndole
que perdone tus pecados, ayude tu incredulidad y por Su Espíritu Santo te guíe
para experimentarlo, sabiendo que Cristo no vino al mundo para condenarte sino
para que seas salvo por Él (Jua_3:16-17) y que si tú vienes a Él no te
echará fuera, sin importar tu condición (no requiere ningún cambio previo) sino
que te dará la libertad para vivir todo aquello que Él nos ha prometido (Jua_6:37,
Jua_8:31-32, Jua_8:36).
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